La concentración de poder del narco dictador Durazo.
Del mal gobierno al cinismo electoral de Moreprian en Sonora.
Por Alejandro de la Torre D.
Voy a empezar reclamando que el poder del régimen cuatrotero es vilmente hegemonanizado, esto es
que a pesar que obtiene la mayor y mas grande tajada de poder público con
hegemonismo, toman mayores medidas con el objetivo de que siga hegemonizado, o
sea, -hegemonanizándolo-, sin tolerar ninguna fuerza política adversa real por
lo menos en un tiempo ponderado de una o dos décadas.
Por eso es un régimen peor que al de una
dictadura sea militar o unipartidaria, es un régimen hegemónico “de nuevo tipo”.
No es de derecha ni de izquierda, sino todo lo contrario. Es pragmáticamente servil
a la oligarquía financiera.
De mi parte, un modesto ciudadano, me he
topado con un aparato de justicia corrupto. He enfrentado cuatro casos
judiciales personales frente a juzgados y tribunales, en los cuatro, el
hegemonismo va desde la interposición de la denuncia o demanda, pasa por la
Fiscalía o el Juez de primera instancia, y todo es hegemonismo empoderado
disimulado y anticiudadano, repetidor de la injusticia del pasado, todo a favor
del incumplimiento de la ley y el derecho. Me han inventado un delito en forma
de farsa por que he luchado por la libertad de presos políticos de Durazo. Cuatro
años he luchado por que me reintegren mi pedacito de tierra denunciando a los
dañistas y fiscalía y jueces son corruptos. He demandado al IMSS por un caso de
responsabilidad administrativa y Zoé Robledo controla la contraloría, el
consejo, los tribunales y los juzgados federales. Incluyendo al corrupto
Tribuna Federal de Justicia Administrativa Sala en Sonora. He pedido a jueces
civiles recuperar mi inmueble y los jueces son discrecionales y fraudulentos en
su despacho. ¿Para qué contar más mis penas? Que solo son un reflejo de que el
sistema de justicia es un aparato corrupto que perjudica y seguirá perjudicando
a miles y que no ayuda a nadie, mientras no obtenga una reforma legal de fondo.
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Esto no es “la cuarta transformación de la
vida pública del país”, es realmente una mentira
peor que el régimen pasado.
De la misma forma, he enfrentado al
gobernador del Estado Alfonso Durazo Montaño, al Alcalde de Cajeme Javier
Lamarque Cano y al Congreso del Estado dominado por 26 diputados de la alianza morenista,
de los cuales se han reelecto 11 de ellos y algunos vienen del PRI, del PAN y
de otros partidos.
Todo es hegemonismo, no hay concurso en ningún
aspecto por incluir los derechos políticos de quienes no tienen poder político.
Todo el entramado del funcionamiento y despacho del aparato político existe
para servirle únicamente a quienes detentan cargos de poder público, no es para
la sociedad apartidaria.
Este sistema no significa que el PRI, el PAN o
el PRD desplacen y recuperen el poder público, significa que las agrupaciones y
fuerzas de los trabajadores, de la sociedad civil, de las diferentes capas del
pueblo no fortalecen sus capacidades de organización e influencia en el
gobierno.
Nos hemos topado, activistas de lucha civil, con
el apropiamiento de las sesiones de cabildo en Cajeme, donde los ediles se
aíslan de los ciudadanos, de los vecinos de Cajeme, no generan participación y
deciden todo, unos cuantos, bajo la férula de la imposición del alcalde en
turno, en este caso de Javier Lamarque así como lo hizo Sergio Mariscal, comportamiento
idéntico a los ex alcaldes priistas y panistas.
El gobernador pacta con la mafia de los penales
estatales, los tiene en la impunidad, con
el triple de cupo, los tiene hechos verdaderas mazmorras de tortura del siglo 18,
y obtiene su mochada de millones de pesos que le tocan por el tráfico de droga
y de actos corruptos a su interior, que desfalcan a los familiares de los
internos y violan los derechos peor que Hitler. Durazo pacta con los poderes
fácticos del narco en Sonora, y esa es la causa de tanto secuestro y tantos
homicidios, pacta con la dirigencia charra de la CTM idem Javier Villarreal
controlando fabricas y sindicatos. Pacta con grandes empresarios de poder
fáctico, las grandes centenas de millones para obras públicas, los proyectos de
urbanización, el reparto de concesiones y proveedurías y pacta con otros tipos
de mafias como los del huachicol fiscal en las que está enredado su Junior.
El gobernador se impone tras bambalinas y
pacta con los grupos fácticos del poder judicial, le hacen caso a sus ordenes, y
domina al Fiscal General y a sus Vicefiscales que lo obedecen como fieles
corderos si tiene cualquier capricho. Por si fuera poco, controla en Sonora al
partido Morena de forma absoluta, interviene en el partido Verde, se impone en
el Partido del Trabajo y trafica con otros partidos, coronando la cereza
pastelera con el poder político del Consejo Nacional de Morena del cual es Presidente
violando la Constitución sonorense al detentar doble cargo.
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Todos los funcionarios públicos estatales, tanto del aparato directo como los organismos supuestamente autónomos,
las universidades, los municipios, cuanto más la Fiscalía, los Jueces y Diputados,
la Guardia Nacional, la Policía Estatal, los partidos políticos, los notarios
públicos y los charros de la CTM, SNTE, Sutspes y otros, están a las órdenes de
Durazo, de forma triste, lamentable y reprobable. Este es el fondo de un narco
dictador.
El enriquecimiento de Durazo es incalculable,
probablemente supere a los exgobernadores, a Padrés, a la corrupta Pavlovich, a
Beltrones. Se puede caracterizar como el peor gobernador de la historia de
Sonora. Todavía logrará imponer a quién cuide sus espaldas una vez deje el
cargo en octubre de 2027, una sucesión que ya la tiene seleccionada, tendrá que
ser su incondicional. De esta característica se puede desprender quién ocupará
la candidatura.
Esta prepotencia no tiene color, ni forma ni
siquiera aroma a izquierda, es derecha pura, es un régimen hegemónico de nuevo
tipo, arbitrario, impostor, abusivo, fuera del equilibrio de poderes,
desapartado de una pluralidad y una libertad real, que pacta con los poderes
fácticos entre ellos la elite de la clase económica propietaria.
A Durazo no le interesan los principios, le
interesan sus intereses y la perpetuación del poder que le está brindando gran
riqueza resultado de este ejercicio del poder público. Pisotea a las bases
morenistas y los chairos agachan la cabeza, humillantemente, predestina no solo
la gubernatura de tres años, también lo hace con las candidaturas federales
usando su influencia en el Consejo Nacional y su dedo asqueroso designará
candidaturas estatales incluyendo regidurías, una conducta abominable.
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El camino estatutario de Morena debiera convertirse en una evolución que sirviera a un nuevo régimen de
democracia, justicia y apertura, pero se convierte todo en corrupción,
reeligiendo, nepotizando el poder, acomodando a incondicionales, perpetuándose en
los cargos públicos y obstaculizando a las convicciones desfallecidas y traicionadas,
esos ideales que debieran aplicarse para que ningún cabrón brinque de un cargo
a otro, o distribuya otros cargos para si mismo y para sus parientes y
compadres. Abominable.
De esta forma ningún alcalde desde Juan Francisco
Gim, Karla Córdova, Alberto Retes, Cesar Sandoval deben ambicionar brincar a otro
nuevo cargo, ningún otro diputado federal o Senador debe ambicionar más cargos,
no violar la ley haciendo precampaña cínicamente cuando fueron votados para cumplir
completamente con ese cargo que les falta terminar, no para que brinquen y se
perpetúen; los diputados locales ya basta, no más reelección y no más cargos, todos
se deben ir a sus casas o sus empleos anteriores, dejar los espacios para
nuevos militantes y ciudadanos que merecen desempeñarlos, generar una evolución
política y democrática que beneficie al país y al pueblo esperanzado de progreso,
y estos mismos cumplir sus encargos por una sola ocasión, y no repetir al régimen
priista, generando cotos de poder repetidos y corrompedores.
Estos militantes y ciudadanos dignos igualmente
deben competir en un proceso limpio y democrático para ser designados
candidatos, fortaleciendo la vida partidaria y la confianza, para que haya
desarrollo y diputados capaces y con voluntad propia, no borregos del régimen
hegemónico “de nuevo tipo”, que NO se presten a un proceso fraudulento de tómbola
y encuesta arreglada. La esencia de los nuevos diputados y gobernantes debe ser
la honestidad, el cumplimiento y la congruencia, no intentar arreglar, trocar,
fraudear, chayotear y manipular con tal de quedarse con los cargos, por que si
llegan corrompiendo se convertirán en mas corruptos. Abominable, peor que el PRI.
De esta condición, debe acordarse un candado
en la cláusula de la convocatoria, de la opción electoral del régimen actual, para
que nadie que ostente cargos de representación popular repita en otro nuevo
cargo, o que un funcionario público brinque a un cargo de elección, de tal forma
que no haya desempeñado cargo público con por lo menos medio año antes al día
de la elección.
Así los senadores Heriberto Aguilar, Lorenia
Valles y el Alcalde Javier Lamarque quedan descartados y todos los funcionarios
de Durazo o funcionarios federales tendrían que renunciar el 1º de diciembre de
2026 para aspirar a ser candidatos a cualquier cargo. Una característica de
preferencia sería que el aspirante tenga antigüedad participativa, honestidad y
activismo en luchas sociales y ciudadanas, que sea preferido al no haber tenido
nunca un cargo de elección o puesto publico alto sobre los que los han tenido.
Basta de regenerar la corrupción.
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