viernes, 2 de enero de 2026

GOBIERNO DE SONORA RESPONSABLE DE WALDOS

RESPONSABILIDADES DEL EXSECRETARIO DEL TRABAJO, PANCHO VÁZQUEZ EN CASO WALDOS.

POR JOSÉ LUIS JARA./ DIALOGOS URGENTES

A raíz de que la Fiscalía General del Estado de Sonora informó sobre sus pesquisas sobre la tragedia ocurrida en la tienda Waldos en Hermosillo, nos dimos a la tarea de indagar y documentar los hechos. Hemos revisado el marco jurídico del Sistema de Protección Civil de la entidad, normas oficiales y una que otra jurisprudencia establecida por la Suprema Corte de Justicia para lograr el objetivo: documentar los hechos, sin importar que esta tarea nos está llevando a señalar a algunos funcionarios de primer nivel que presumiblemente tienen alguna responsabilidad en el caso.

Hasta el momento, la Fiscalía ha enfocado sus indagatorias contra algunos funcionarios menores, y ha estado obviando la responsabilidad estructural del estado, como si quisiera barrer las escaleras de abajo hacia arriba.

Y como lo recomendó en alguna ocasión el expresidente Andrés Manuel López Obrador, actuamos en consecuencia para sugerir que la omisión o presunta corrupción, deben barrerse como a las escaleras: de arriba hacia abajo, aunque les duela a funcionarios de primer orden y vociferen sus seguidores y nos acusen de que este trabajo tiene objetivos políticos-electorales.

Vamos arriba, pues.

Partimos de que la tragedia ocurrida en Waldos en Hermosillo no fue un accidente inevitable, sino que fue resultado de una cadena de negligencias institucionales. Muchas de ellas perfectamente previsibles y legalmente evitables.

Porque hoy las víctimas y sus familias siguen esperando justicia, al parecer la fiscalía y las autoridades en general, están apostando al desgaste, al olvido. Sin embargo, lo que debemos tomar en cuenta es que la ley no prescribe la responsabilidad moral ni la obligación de reparar el daño.

Un secretario que no ha llegado

Francisco Vázquez Valencia es el secretario de Trabajo y Previsión Social del Estado de Sonora. Como encargado de esta oficina tenía una obligación que no debe evitar, aunque ya pasó la tragedia: Su obligación era prevenirla.

¿Por qué decimos esto? Porque la función de la Secretaría de Trabajo no es la de reaccionar cuando ya se perdieron vidas en un centro laboral. Su obligación era y es inspeccionar, vigilar, corregir y, de ser necesario, suspender centros de trabajo que operan en condiciones irregulares, como ocurrió en la tienda Waldos.

Si este comercio, como centro laboral, funcionaba sin medidas claras y suficientes de seguridad, rutas de evacuación efectivas o protocolos adecuados, la pregunta es inevitablemente necesaria: ¿Dónde estaba

Si Waldo’s funcionaba sin medidas suficientes de seguridad, rutas de evacuación efectivas o protocolos adecuados, la pregunta es inevitable: ¿Dónde estaba la Secretaría de Trabajo y Previsión Social?

En un estado de derecho, dónde existen sistemas jerárquicos de mando, las omisiones no son abstractas, ni se esconden en funcionarios menores. Los encargados de estas dependencias tienen nombre y apellido. Y en este caso, el nombre y apellido es Francisco Vázquez Valencia, también ex secreatario particular del gobernador Durazo.

En Waldos hay trabajadores muertos y derechos laborales pisoteados

Partimos de que la tragedia en la tienda Waldos no fue un accidente. Por tanto, los empleados de este negocio tampoco murieron por accidente. Concretamente, murieron en un riesgo de trabajo, una figura plenamente reconocida por la Ley Federal del Trabajo. Y en ese sentido, la ley no es ambigua ni flexible: obliga a indemnizar de inmediato. Es decir, las víctimas sobrevivientes y familiares no tienen por qué esperar a que termine el juicio para que sean indemnizados conforme a derecho.

Vamos a hacer un ejercicio sobre cuánto debería ser el monto de la indemnización partiendo de la base en el salario mínimo vigente en Sonora, 419.88 pesos diarios. La indemnización mínima para cada trabajador fallecido asciende a más de 2.1 millones de pesos, incluyendo gastos funerarios. Esta cifra es el resultado de multiplicar el salario mínimo diario (419.88 pesos) multiplicado por lo fija la Ley Federal del Trabajo en casos de muerte por riesgos de trabajo: 5 mil días de salario, más25 mil 193 pesos para gastos funerarios.

Este derecho no es negociable, ni debe depender de peritajes penales ni discursos políticos, de tal serte que, si estos pagos no se han realizado, no debe considerarse como un retraso administrativo porque, realmente, es una violación directa a derechos laborales. Y en este renglón, la Secretaría de Trabajo de Sonora tiene una responsabilidad enorme para que se haga efectiva.

Pero también existen otras víctimas

Esas víctimas fueron clientes, familias y personas que se encontraban en el lugar. Ellos también tienen derecho a indemnizaciones plenas por daño material, daño moral y lucro cesante.

Son derechos inalienables que no se deben reducir a “apoyos” o “programas especiales”, porque tratar de esta manera a estas víctimas es minimizar la tragedia y permitirle a la empresa la evasión de sus responsabilidades.

En todo caso, cuando un establecimiento opera con permisos, inspecciones y tolerancia del estado, entonces esos apoyos o programas especiales se consideran como una respuesta solidaria

La atención médica y sicológica no debe ser una simulación

Por la gravedad de la tragedia es lógico entender que los sobrevivientes enfrentan secuelas físicas permanentes y traumas profundos. Sus familias viven duelos violentos e inesperados. Por tanto, la atención médica y sicológica no puede ni debe ser temporal ni condicionada.

Si se niega o se recorta esta obligación legal se comete la responsabilidad de prolongar el daño y convertir al Estado, en este caso, la secretaria de Trabajo, en agresor secundario.

Las indemnizaciones se deben pagar ya

Cuando se opta por esperar a que concluyan las investigaciones penales para indemnizar a las víctimas se convierte en una coartada burocrática, porque lo que establece la ley es tan clara como el agua potable: la reparación del daño es inmediata. Y cada día que pasa sin pago es una decisión política, no legal, con la intención de administrar el dolor y apostar al olvido. Ya tuvimos la experiencia de la tragedia en la guardería ABC y todavía hay expedientes abiertos.

Fiscalía de Sonora: o justicia integral o encubrimiento

En cuanto a la responsabilidad de la Fiscalía General de Justicia del Estado se considera que no debe limitarse a detenciones parciales ni a responsables menores.

Por ello, el titular de la fiscalía estatal, Gustavo Rómulo Salas Chávez, debe ser claro ante los familiares de las víctimas y la sociedad en general sobre cuántas víctimas eran trabajadores. Debe investigar las omisiones de la Secretaría de Trabajo y Protección Civil, enfocar sus indagatorias por la reparación del daño como eje central del proceso penal y, en especial, cero impunidades institucionales.

Debemos tener claridad. En Waldos murieron personas porque el Estado no hizo su trabajo. Y mientras no se paguen indemnizaciones completas, no se garantice la atención integral y no se asuman responsabilidades políticas, la tragedia seguirá ocurriendo todos los días.

La historia no absolverá a quienes pudieron prevenir y no lo hicieron.

Y los nombres se están poniendo sobre la mesa.