Enamorarse de
un maniquí, ahora enamorarse de una o un robot, con que no sea chairo.
K. Darling,
experta en robots: No deberíamos mofarnos, nos pasará a todos
La investigadora del MIT lleva años trabajando en las consecuencias de las relaciones entre humanos y máquinas y ahora analiza la explosión de la inteligencia artificial
Kate Darling investiga los efectos legales, sociales y éticos de los robots en el MIT Media Lab (EE UU).
JORDI PÉREZ COLOMÉ
Kate Darling investiga los efectos
legales, sociales y éticos de los robots en el MIT Media Lab (Rhode Island, EE
UU, 1982). Lleva años observando cómo se relacionan humanos y robots. Tiene
varios en su casa. Con la llegada de la revolución en inteligencia artificial (IA), responde
sobre el futuro con evasivas: “Es todo tan especulativo”, asegura, “que es
difícil de descifrar”. Aun así, no hay mejor época para su labor, porque nunca
hemos estado tan cerca de vivir junto a robots: “Es un momento emocionante, me
siento muy afortunada de poder vivirlo”.
Darling (estadounidense de 41 años)
es autora del libro The New Breed (“La nueva casta”, aún sin
traducción al español) donde afirma que la mejor comparación para entender qué
es un robot es con los animales, no con los humanos. A mediados de junio
visitará Barcelona para participar en actividades del festival Sónar+D,
invitada por la consultora Seidor. En esta conversación con EL PAÍS, que hizo por
videollamada desde su casa, trata de explicar la enorme novedad que representan
los modelos de lenguaje encabezados por ChatGPT.
Pregunta. ¿Cómo ha
cambiado el éxito de ChatGPT su modo de ver el futuro de los robots?
Respuesta. Es un cambio
enorme. Mucha gente no lo anticipó. Si me hubieran preguntado hace unos años si
tendríamos este tipo de sofisticación, habría dicho que no, nunca. Esto cambia
el juego en muchos sentidos. ¿Qué va a pasar ahora? Nadie lo sabe. Para mí una
de las grandes preguntas es: ¿las capacidades que estamos viendo en la IA
generativa se traducirán en poder controlar y programar robots físicos? Ese
tipo de inteligencia y aprendizaje sería realmente increíble. No tengo claro
que vaya a ocurrir.MÁS INFORMACIÓN
P. No hay una
definición de robot. ¿Por qué es tan difícil?
R. No hay una definición
universal. Dependiendo del ámbito, darán una definición u otra. A lo largo de
la historia, se ha llamado robot a algo nuevo, una nueva tecnología que la
gente no entiende, que tiene algo de mágico. Luego, una vez se vuelve más
común, la gente deja de llamarlo robot y comienza a llamarlo lavavajillas o
máquina expendedora.
P. Hay mucho debate ahora con una
posible extinción provocada por una IA capaz de decidir por sí misma.
R. Soy una persona muy
práctica y no sé cómo puede desarrollarse algo así. No hay mucho que podamos
hacer para predecir si pasará y no hay nada que pueda protegernos, aparte de
detener la investigación en IA, que no pasará. Me interesa más que la gente
creerá que la IA es consciente, más allá de si en realidad lo es o no. Eso sí
es algo que debemos afrontar como sociedad.Se ha llamado robot a una nueva
tecnología que la gente no entiende. Luego, comienzan a llamarlo lavavajillas o
máquina expendedora
P. Para entender qué es un robot
dice que es mejor compararlo con un animal que con un humano. ¿Mantiene esa
idea después de ChatGPT?
R. Sí. Sé que ahora es
más difícil la comparación con una IA que usa lenguaje humano. Pero es aún más
importante el motivo, que consiste en decir que no es tan valioso o útil crear
algo que ya tenemos, que ya podemos hacer. Es más valioso tener máquinas que
puedan complementarnos o ser socios en lo que tratamos de lograr. Muchas tareas
que la IA generativa hará ahora las hacen humanos, pero creo que el verdadero
potencial de la tecnología es que sea una herramienta que se combine con otras
habilidades humanas y no solo un reemplazo.
P. Ve a robots pronto como
miembros de nuestras familias. ¿Cómo serán?
R. En muchas
investigaciones sobre la interacción humano-robot, las personas ya tratan a los
robots como seres vivos, aunque saben que son solo máquinas. Pero a la gente le
encanta hacerlo. Las personas incluso antropomorfizan a los robots y nos
proyectamos sobre ellos, les damos cualidades humanas locas, emociones. La
gente también entiende que está interactuando no con una persona, sino con algo
diferente. Los robots serán un nuevo tipo de relación social: puede ser como
una mascota o puede ser algo totalmente diferente, por eso mi libro se llama
nueva casta. Pero no creo que reemplace necesariamente las relaciones humanas.
Será algo diferente, pero definitivamente va a pasar.El verdadero potencial de
la tecnología es que sea una herramienta que se combine con otras habilidades
humanas y no solo un reemplazo
P. Tiene robots en casa. ¿Cómo
son? ¿Qué hacen?
R. Tengo un par de tipos
diferentes. Tenemos una foca bebé, un robot dinosaurio, un perro robot y luego
tenemos otros robots que son más para ayudar en casa, como un asistente o una
aspiradora. Todos hacen cosas diferentes y mis hijos interactúan con ellos de
manera distinta dependiendo de si los ven como herramienta o compañero.
P. ¿Los robots compañeros pueden
apagarse o están siempre encendidos?
R. Los apagamos. Aunque algunos
están diseñados para estar siempre encendidos. El perro, por ejemplo, cuando la
batería está baja, busca su lugar de carga y se tumba como si fuera a dormir
para cargarse.
P. ¿Estos robots mascota ya están
listos para entrar en millones de hogares?
R. Ya hemos visto, con esta
tecnología primitiva y muy cara, que la gente que la tiene desarrolla
conexiones significativas. La tecnología no va a empeorar. La barrera para los
robots caseros no es la complejidad del robot, sino que la gente aún no sabe el
valor social que les proporcionaría tener uno. Una vez que obtengan suficientes
efectos positivos de un robot doméstico que tendrán muchos hogares, habrá un
punto de inflexión y más gente los querrá.‘Her’ trata sobre una aplicación que
lanza una empresa, ¿cuál es du modelo de negocio? ¿Qué están tratando de hacer?
P. ¿Qué quiere decir con “efectos
positivos”?
R. La gente antes no veía el valor
de tener una mascota. El animal debía cumplir una función: el perro cuidaría la
casa y el gato atraparía a los ratones, pero luego la gente se dio cuenta de
que la relación con la mascota y la conexión emocional eran el verdadero valor.
Ahora tienen mascotas por ese motivo. Pasará lo mismo con los robots. Ahora
mismo tienen una función: asistentes, aspirar el suelo. Pero una vez haya un
número adecuado de robots con los que la gente interactúe, verán un valor en la
conexión social y los querrán también por esa razón.
P. Ha dicho que la película Her, sobre un humano que se enamora de una máquina, le
preocupa y le entusiasma a partes iguales. ¿Qué problemas éticos ve?
R. Her trata sobre
una aplicación que lanza una empresa. Hay muchas preguntas: ¿cuál es el modelo
de negocio de la empresa? ¿Qué están tratando de hacer? Probablemente, traten
de maximizar sus ganancias. Son personas en una posición muy vulnerable porque
tienen ya una conexión emocional muy fuerte con una aplicación, un dispositivo,
un robot. Esto ya está sucediendo. La aplicación Replika, que ya tiene millones de usuarios, tiene
a gente apegada emocionalmente. Me preocupa también que haya problemas de
privacidad y recopilación de datos. Podría manipular emocionalmente a las
personas para que compren productos y servicios o cambien su comportamiento, no
en su propio interés, sino en el de una empresa.
P. Ha dicho que puede imaginarse
que una aplicación sexual pueda explotar la debilidad de un usuario en el calor
del clímax.
R. Sí.
P. ¿No es mal marketing?
R. Igual es un poco más sutil.
Pero Replika tiene compras dentro de la aplicación que la gente adquiere y, por
tanto, es fácil manipular, hacer gastar dinero o enseñar publicidad. Son
problemas de protección al consumidor porque es algo persuasivo pero de un modo
demasiado manipulador.
P. ¿Habrá un modo
razonable de monetizar estas aplicaciones?
R. Sí, cuando los consumidores se
den cuenta del valor de comprar un compañero artificial y paguen suficiente
dinero por ello. Podrán venderlo y ya. ¿Creo que pasará eso? No. Pero sería el
mejor modo para proteger la privacidad y no tener que manipular emocionalmente
a nadie.
P. A mucha gente le sorprenderá
que alguien humanice a estas máquinas. Pero estamos programados para eso.
R. Sí. Y no desaparecerá. Si algo
se mueve a nuestro alrededor es porque tiene vida. Así piensan nuestros
cerebros y hay esta proyección subconsciente que no solo se da con objetos en
movimiento, sino con un chatbot o lo que sea que imite el
comportamiento humano, cosas que reconocemos como señales, sonidos, y la
evidencia científica muestra que lo hacemos desde pequeños. Está muy arraigado
y seguirá ahí.[Lo que más me preocupa es] las empresas, la estructura de
incentivos y los problemas políticos y económicos. Es una cuestión de
gobernanza, no tecnológica
P. Los robots morirán. ¿Puede ser
que nos divorciemos o abandonemos un robot en una cuneta por culpa de una
actualización de software?
R. Sí, probablemente. Las
relaciones pueden terminar de todas maneras y tendremos relaciones reales con
robots, tanto si son como relaciones humanas, relaciones humanos-mascotas o
relaciones nuevas. Como tal podrán acabar de maneras distintas, tanto con la
muerte como con alguien decidiendo que ya no quiere seguir. Pasarán todo tipo
de cosas. Es fácil de prever porque la gente desarrolla relaciones emocionales
con entidades artificiales. Pero aún hay mucha gente que no lo entiende.
P. ¿No entienden que pueden
colarse por una máquina?
R. Sí. Hay ya
historias sobre gente que se enamora de su chatbot. La mayoría de
gente piensa que ellos no. Que esa gente que se enamora son tristes y
solitarios, pero que ellos no. Todos somos susceptibles de vincularnos con
máquinas, sobre todo cuando sean algo más interesantes y estén más disponibles.
Tenemos que tomarnos esto más en serio en lugar de reírnos de que alguien se
enamore de un robot porque nos pasará a todos.
P. ¿No es sorprendente que la
máquina de la que nos enamoremos sea solo una pantalla?
R. No demasiado. Incluso con
los chatbots más primitivos la gente se abría. En el MIT crearon a Eliza en los años setenta y la gente
le contaba sus cosas. Somos papanatas con todo lo que nos da señales que
reconocemos, incluso si solo es una pantalla. La razón por la que me encantan
los robots físicos es porque añade esa capa más visceral que los hace más
atractivos.
P. Pero no le gustan los robots
humanoides.
R. No, son aburridos.
P. Prefiere a R2-D2, un “cubo de basura con ruedas”.
R. Me gustan los robots que están
diseñados para ser monos y con los que la gente se identifica, pero no tienen
que parecer humanos. Es mucho más interesante crear una forma y a veces
funciona incluso mejor porque si se ve demasiado humanoide, entonces las expectativas
sobre cómo debe comportarse y qué debe hacer acaban por decepcionar. Mientras
que con algo que parece un cubo de basura animado no hay las mismas
expectativas.
P. ¿Está más excitada o preocupada
por estas novedades?
R. Ambas.
P. ¿Qué es lo que más le preocupa?
R. Las empresas, la
estructura de incentivos y los problemas políticos y económicos. Es una
cuestión de gobernanza, no tecnológica.
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