jueves, 22 de octubre de 2026

Remembranza de la derruída Catedral del Sagrado Corazón de Jesús en Obregón.

1945: la Iglesia católica y la historia de la Catedral derruída.

Por Leonardo Reichel Urroz

Corría el año de 1945. Ciudad Obregón era todavía una población joven, surgida al impulso de la agricultura y de los sueños de quienes habían llegado al Valle del Yaqui en busca de una vida mejor. Sus calles, sus edificios y sus instituciones comenzaban a darle identidad a una comunidad que crecía con sorprendente rapidez.

En aquel escenario, la iglesia parroquial del Sagrado Corazón de Jesús se levantaba lentamente, como una expresión de la fe, la perseverancia y el esfuerzo colectivo de sus habitantes. Sus muros estaban construidos, pero todavía le faltaban las esbeltas torres que años después definirían su inconfundible silueta.

La fotografía que hoy rescatamos del pasado nos devuelve precisamente a ese momento: cuando el templo era todavía una obra inconclusa, pero representaba ya uno de los símbolos más entrañables de la naciente ciudad.

Su construcción había comenzado alrededor de 1930, poco después de los acuerdos alcanzados en 1929 entre el gobierno mexicano y la jerarquía católica, que pusieron fin a la fase armada de la Guerra Cristera. Fueron tiempos difíciles para la Iglesia, particularmente en Sonora, donde la persecución religiosa había dejado profundas heridas entre sacerdotes y fieles.

El templo se edificó en el sector norte de la población original, en el entorno de las actuales calles 5 de Febrero y Allende, cerca del espacio que habría de consolidarse como centro cívico de Ciudad Obregón.

Su arquitectura, de inspiración neogótica, destacaba por los arcos ojivales, las ventanas alargadas, la pronunciada inclinación de sus techumbres y la monumentalidad de una fachada que parecía anunciar las aspiraciones de una ciudad destinada a crecer.

La obra avanzó durante muchos años, al ritmo de los recursos disponibles y de las aportaciones de una comunidad que hizo suyo aquel proyecto.

Los hombres y mujeres que hicieron posible el templo

Detrás de los muros de aquella iglesia existió una historia de voluntades, sacrificios y generosidad que merece ser recordada.

En 1940, el obispo de Sonora, monseñor Juan Navarrete y Guerrero, designó al padre Salvador Andrade como primer párroco del Sagrado Corazón de Jesús, dando así una organización propia a la comunidad católica de Ciudad Obregón.

Entre los sacerdotes vinculados a los primeros años de aquella parroquia figuran también los padres Juan C. Barceló, Pedroza y José de Jesús Torres, cuyos nombres forman parte de la memoria religiosa de la ciudad.

Antes de la constitución formal de la parroquia, el padre Alfonso Rodríguez había celebrado una de las primeras misas en el templo, cuando la construcción no era todavía más que un enorme galerón que albergaba las esperanzas de los fieles.

Años después, en 1947, llegaría el padre Antonio Hoyos Martínez (1917-1998), quien permanecería al frente de la parroquia hasta 1961. Su prolongado ministerio coincidiría con una de las etapas más importantes de consolidación de la comunidad católica y con la transformación del templo parroquial en catedral.



Pero sería injusto recordar solamente a los sacerdotes.

En aquella empresa desempeñaron un papel extraordinario las mujeres católicas de Ciudad Obregón, cuya entrega, entusiasmo y capacidad de organización contribuyeron a sostener las obras y las actividades religiosas.

Entre ellas sobresalieron doña Eliza de Zaragoza y Marina de Araiza, representantes de aquellas generaciones de mujeres que, sin buscar reconocimientos, ofrecieron su tiempo, sus recursos y sus esfuerzos para hacer realidad una aspiración compartida.

Su participación nos recuerda que la historia de una ciudad no se construye únicamente desde los despachos oficiales o las grandes decisiones, sino también mediante el trabajo silencioso de personas que entregan generosamente lo mejor de sí mismas.

En los primeros trabajos de construcción participaron el arquitecto Gustavo Aguilar y el ingeniero Eduardo Gaxiola, cuyos nombres quedaron vinculados al desarrollo de aquella obra.

Monseñor Juan Navarrete y Guerrero: un pastor en tiempos difíciles

Una figura fundamental en esta historia fue monseñor Juan Navarrete y Guerrero, obispo de Sonora, quien desempeñó su ministerio durante uno de los periodos más complejos de las relaciones entre la Iglesia y el Estado mexicano.

Desde Hermosillo, y en determinadas etapas incluso desde el destierro, consecuencia de los conflictos religiosos de aquellos años, Navarrete impulsó la reorganización de las comunidades católicas sonorenses.

Su labor no se limitó a la atención espiritual. Promovió la educación, la formación religiosa, la asistencia social y la participación de los laicos.

Particular importancia tuvo la Liga Diocesana de Sonora, en la que numerosas mujeres desempeñaron tareas de organización parroquial, recaudación de recursos y sostenimiento de obras educativas, religiosas y asistenciales.

Ese espíritu de solidaridad también encontró expresión en Ciudad Obregón, donde la construcción del Sagrado Corazón de Jesús fue mucho más que un proyecto arquitectónico: constituyó una manifestación de identidad comunitaria.

Una iglesia que crecía junto con la ciudad

Hacia 1945, Ciudad Obregón comenzaba a consolidarse como uno de los centros urbanos más importantes del sur de Sonora.

La expansión agrícola del Valle del Yaqui, las obras de irrigación, el establecimiento de nuevas colonias y la llegada de familias procedentes de distintas regiones de México habían transformado profundamente el antiguo asentamiento de Cajeme.

Con la población crecían también las necesidades de escuelas, hospitales, espacios de reunión y servicios religiosos.

En sus primeros años, los católicos de Cajeme dependían de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Cócorit, una comunidad de raíces históricas mucho más antiguas.

Por ello, la creación de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en 1940 significó un paso importante en la consolidación institucional de Ciudad Obregón.

El templo no era solamente un lugar destinado a la celebración de misas, bautismos, matrimonios y funerales.

Con el paso del tiempo se convirtió también en un centro de convivencia. Sus instalaciones albergaron salones, oficinas, espacios para la enseñanza religiosa y un patio donde se desarrollaban actividades deportivas, talleres y hasta proyecciones cinematográficas.

Allí se encontraron generaciones de familias; allí se celebraron acontecimientos felices y se acompañaron momentos de dolor; allí muchos habitantes de la ciudad construyeron recuerdos que habrían de conservar durante toda su vida.

De parroquia a catedral

El destino de aquel templo cambiaría definitivamente el 20 de junio de 1959, cuando el papa Juan XXIII creó la Diócesis de Ciudad Obregón mediante la bula Cum petiisset.

Al año siguiente, en 1960, monseñor José Soledad Torres Castañeda asumió como primer obispo de la nueva diócesis, y la antigua iglesia parroquial del Sagrado Corazón de Jesús adquirió la dignidad de catedral.

Aquella transformación representó el reconocimiento eclesiástico de la importancia que Ciudad Obregón había alcanzado en la vida regional.

El edificio, que durante décadas había sido levantado con el esfuerzo de sacerdotes y feligreses, se convirtió en sede episcopal y en uno de los principales símbolos religiosos del sur de Sonora.

Sin embargo, el paso del tiempo también habría de transformar su fisonomía.

Entre 1977 y 1978 comenzaron los trabajos que conducirían a la demolición del antiguo templo para dar lugar a la construcción de la catedral moderna que conocemos actualmente.

Con la desaparición de sus torres, sus arcos y sus viejos muros se perdió también una de las imágenes arquitectónicas más características del Ciudad Obregón de mediados del siglo XX.  Pero no desapareció su memoria.

La fotografía como testimonio de una época

Hoy, al contemplar aquella fotografía de 1945, descubrimos mucho más que un edificio religioso en construcción.

Vemos a una ciudad que comenzaba a reconocerse a sí misma; a una comunidad que, en medio de las dificultades propias de su tiempo, encontraba motivos para reunirse y trabajar por un propósito común.

Imaginamos a los albañiles levantando los muros, a las mujeres organizando colectas, a los sacerdotes celebrando sus oficios y a las familias que acudían a aquel templo todavía incompleto, convencidas de que algún día estaría terminado.

La fotografía también nos permite comprender que las ciudades poseen una memoria que va mucho más allá de sus calles y edificios.

Cada construcción antigua guarda una historia humana. Detrás de sus piedras permanecen las ilusiones, las preocupaciones, la fe y los sacrificios de quienes nos precedieron.

Por fortuna, existen todavía fuentes documentales que permiten reconstruir parte de esa historia. Entre ellas destaca el archivo de monseñor Juan Navarrete y Guerrero, conservado por la Universidad de Arizona, que reúne correspondencia, fotografías y otros testimonios de su prolongado ministerio episcopal.

Estos materiales, junto con los archivos parroquiales y las memorias familiares, constituyen un patrimonio invaluable para conocer los orígenes de la vida religiosa de Ciudad Obregón.

Un recuerdo que merece permanecer

La antigua Catedral del Sagrado Corazón de Jesús fue testigo del crecimiento de Ciudad Obregón, de la transformación del Valle del Yaqui y de la vida cotidiana de generaciones enteras.

Sus muros acompañaron los años en que la ciudad pasó de ser una pequeña población agrícola a convertirse en uno de los centros económicos, sociales y culturales más importantes del noroeste mexicano.

Aunque aquel edificio desapareció físicamente, su historia continúa formando parte de nuestra identidad.

Recordarlo significa rendir homenaje a los sacerdotes que lo atendieron, a los profesionistas y trabajadores que participaron en su construcción, a las mujeres que sostuvieron sus actividades y a las familias que encontraron en él un lugar de encuentro, consuelo y esperanza.

Porque una ciudad no solamente se construye con ladrillos, calles y edificios. También se edifica con la fe, la solidaridad, el trabajo y los sueños de quienes la habitan.

Y aquella vieja iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, cuya imagen nos devuelve hoy al Ciudad Obregón de 1945, permanece como un testimonio entrañable de los hombres y mujeres que ayudaron a levantar, piedra sobre piedra, la ciudad que heredamos.

miércoles, 21 de octubre de 2026

Morena unidad sobre los tontos

 DISPUTA POR EL PODER EN SONORA

La reunión convocada por Alfonso Durazo revela una operación de integración política que busca evitar fracturas después de la definición sucesoria. Sin embargo, la verdadera unidad del movimiento dependerá de cómo se distribuyan las responsabilidades, las candidaturas y el poder territorial rumbo a 2027.

Por Leonardo Reichel Urroz

En política, las fotografías suelen mostrar lo que sus protagonistas desean comunicar, pero no necesariamente todo lo que ocurre detrás de ellas. La imagen difundida este 20 de octubre, en la que el gobernador Alfonso Durazo aparece acompañado de diversos dirigentes de Morena y antiguos aspirantes a cargos de elección popular, merece una lectura que vaya más allá de la celebración de una supuesta unidad partidista.

La reunión, congregó a figuras como Célida López, Omar del Valle Colosio, Froylán Gámez, Norberto Barraza, Jacobo Mendoza, Diana Karina Barreras, Adolfo Salazar y otros integrantes del movimiento. No fue una concentración de militantes anónimos, sino de personajes con trayectorias, intereses y expectativas políticas diferenciadas.

Su significado resulta más claro si se observa el momento en que ocurre: apenas unas semanas después de que Lorenia Valles Sampedro obtuviera la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación, imponiéndose en el proceso interno a Javier Lamarque, Célida López, María Dolores del Río, Froylán Gámez y Omar del Valle.

La competencia por la conducción estatal terminó; la negociación por los espacios de poder, no.

Durazo: el árbitro que también tiene intereses

Alfonso Durazo ocupa una posición singular. Es gobernador de Sonora, presidente del Consejo Nacional de Morena y uno de los principales referentes políticos del movimiento en el estado.

Aunque formalmente las candidaturas corresponden a los procedimientos del partido, sería ingenuo desconocer la influencia política que puede ejercer quien encabeza el gobierno estatal y mantiene interlocución con la dirigencia nacional.

La designación de Lorenia Valles fue interpretada por distintos observadores como favorable al grupo político del gobernador. El País, al analizar las definiciones de Morena en septiembre, identificó expresamente esa cercanía. No obstante, Valles ha rechazado públicamente ser una candidata impuesta por Durazo.

Conviene distinguir ambas cosas: la percepción de afinidad política está documentada; una intervención determinante del gobernador en el resultado no ha sido demostrada.

Durazo enfrenta ahora una responsabilidad distinta: evitar que la definición sucesoria produzca resentimientos capaces de debilitar al partido. Su reunión con los dirigentes parece responder precisamente a esa necesidad.

Lorenia Valles: ganar la candidatura no equivale a controlar el partido

La nueva coordinadora estatal cuenta con una trayectoria prolongada en la izquierda sonorense y una posición institucional favorable. Pero su principal desafío no será solamente competir contra la oposición, sino conseguir que los liderazgos internos trabajen efectivamente bajo una conducción compartida.

La propia Valles reconoció, después de su designación, que tendría que reunirse individualmente con sus antiguos competidores para construir acuerdos.

Esa declaración contiene una verdad política elemental: una encuesta puede resolver quién encabeza un proyecto, pero no elimina automáticamente las estructuras, simpatizantes y aspiraciones de quienes perdieron.

Morena reúne en Sonora a militantes fundadores, antiguos cuadros de otros partidos, funcionarios gubernamentales y dirigentes territoriales con capital político propio. Su cohesión requiere algo más que disciplina declarativa.

Javier Lamarque: una ausencia que merece atención

Entre los nombres difundidos de quienes participaron en la reunión no aparece Javier Lamarque Cano, alcalde de Cajeme y uno de los principales contendientes por la coordinación estatal.

Su ausencia en esa lista no demuestra distanciamiento ni ruptura. Sin embargo, tampoco resulta políticamente irrelevante.

Lamarque representa una vertiente histórica del movimiento, con presencia en Cajeme y vínculos organizativos que trascienden ese municipio. Después del resultado interno, declaró que no abandonaría Morena, aunque cuestionó que la encuesta fuera el único criterio para definir liderazgos.

Más revelador todavía: informó que había reunido a aproximadamente 800 dirigentes y cuadros políticos procedentes de más de 40 municipios para explicarles el resultado y convocarlos a mantener la unidad.

Ese dato permite advertir que Lamarque conserva una red política cuya importancia no desapareció con la designación de Valles.

No hay evidencia suficiente para atribuirle intenciones rupturistas. Pero su incorporación activa al nuevo esquema será una prueba decisiva de la capacidad integradora del partido.

Célida López y Hermosillo: la segunda gran negociación

El caso de Célida López ilustra otra dimensión de los acuerdos internos.

Después de competir por la coordinación estatal, fue designada coordinadora municipal de la Cuarta Transformación en Hermosillo. Su participación en la reunión y la difusión pública de la fotografía muestran su disposición a desempeñar un papel visible en la nueva etapa.

Hermosillo no es una plaza secundaria. La capital constituye uno de los principales centros de población, actividad económica e influencia política de Sonora, y es gobernada por el opositor Antonio Astiazarán.

La encomienda de Célida puede interpretarse simultáneamente como una oportunidad para reorganizar al morenismo capitalino y como una fórmula de incorporación de una antigua contendiente al proyecto estatal.

Pero sería prematuro confundir esa coordinación con una candidatura municipal formalmente otorgada.

Los aliados y los grupos que todavía deben acomodarse

La estructura política de Morena en Sonora no se limita a sus militantes formalmente afiliados. También intervienen el Partido del Trabajo, el Partido Verde y dirigentes que llegaron al movimiento desde otras organizaciones políticas.

María Dolores del Río participó en el proceso interno vinculada al PT; Omar del Valle lo hizo desde el espacio del Partido Verde. Sus trayectorias recuerdan que la coalición gobernante no es una organización monolítica.

A ello se suman legisladores, funcionarios y operadores municipales que buscan conservar influencia y participar en las futuras candidaturas.

Aquí aparece el problema fundamental: la unidad electoral puede construirse mediante acuerdos, pero la distribución de los espacios disponibles tiene límites.

No todos podrán obtener las posiciones que desean. Y cuando llegue la selección de alcaldes, diputados y demás representantes, las diferencias que hoy parecen superadas podrían reaparecer.

La intervención de la dirigencia nacional

La operación política no corresponde exclusivamente a Durazo.

El 17 de octubre, durante una asamblea en Sonora, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, llamó a mantener la unidad y reconoció expresamente las trayectorias de Javier Lamarque, Célida López, María Dolores del Río y otros participantes.

Ese pronunciamiento resulta significativo porque revela que la incorporación de los distintos liderazgos es también una preocupación de la conducción nacional.

Morena necesita evitar que sus procesos internos debiliten la organización territorial y comprometan sus posibilidades electorales.

En ese contexto, la reunión del gobernador aparece como parte de una estrategia más amplia de integración, aunque no existen elementos públicos suficientes para afirmar que haya obedecido a instrucciones específicas de la dirigencia nacional.

La verdadera disputa comienza ahora

El escenario que se perfila no es necesariamente el de una ruptura, pero tampoco el de una unidad consumada.

Lorenia Valles dispone de la coordinación estatal; Célida López encabeza las tareas políticas en Hermosillo; Javier Lamarque conserva una red territorial relevante; los aliados buscan representación y Durazo procura mantener articulados a los distintos actores.

Es una estructura de equilibrios todavía en construcción.

La prueba no estará en las próximas fotografías, sino en las decisiones que habrán de adoptarse cuando se definan candidaturas y responsabilidades políticas.

¿Se incorporará efectivamente a los grupos que no obtuvieron la coordinación estatal? ¿Tendrán participación real los liderazgos territoriales? ¿Prevalecerán las reglas partidistas sobre las negociaciones personales? ¿Podrá Lorenia Valles construir autoridad propia sin depender permanentemente de la intermediación del gobernador?

Son preguntas que todavía carecen de respuestas definitivas.

La oposición, por su parte, no necesita necesariamente provocar una fractura interna de Morena; le bastaría aprovechar los efectos electorales de una eventual desmovilización de sus grupos inconformes.

La fotografía y el poder

La reunión del 20 de octubre deja una conclusión razonablemente fundada: Alfonso Durazo está participando activamente en un esfuerzo de articulación política posterior a la selección de la coordinación estatal.

Lo que no demuestra es que todas las diferencias estén resueltas, que exista un reparto definitivo de posiciones o que los grupos hayan renunciado a sus aspiraciones.

Morena tiene hoy una conducción estatal definida, pero todavía debe convertir esa definición en una organización electoral cohesionada.

Y en esa tarea, Lorenia Valles tendrá que demostrar que puede pasar de ser la ganadora de un proceso interno a convertirse en una dirigente capaz de integrar a quienes compitieron contra ella.

Porque en política una fotografía puede reunir a todos alrededor de una mesa; lo verdaderamente difícil es conseguir que permanezcan juntos cuando llegue el momento de repartir el poder. 


jueves, 15 de octubre de 2026

Reforma a ley municipal sobre concesiones

 Regulará Congreso concesiones municipales más allá de un trienio de gobierno.

Hermosillo, Son.- El Congreso de Sonora legisló la mañana de este jueves 14 de octubre, mejorar la Ley de gobierno para que los ayuntamientos sean autorizados para otorgar concesiones más allá de su periodo de tres años de administración municipal.

Esta reforma a la Ley de Gobierno y Administración Municipal establece que las concesiones de servicios públicos que trasciendan el periodo constitucional del ayuntamiento que las otorga requerirán autorización previa del Poder Legislativo.

La propuesta fue impulsada por legisladoras y legisladores de los partidos Morena, Verde Ecologista de México, del Trabajo, Encuentro Solidario Sonora y Nueva Alianza Sonora, así como por la diputada Alejandra López Noriega.

Las diputadas María Eduwiges “Vicky” Espinoza Tapia y Amairany Peña Escalante estuvieron a cargo de la lectura de la propuesta, que busca asegurar que las concesiones de largo plazo cuenten con viabilidad financiera y respondan al interés público, mediante una revisión previa de los compromisos que puedan trascender el periodo de la administración municipal.

Con esta reforma, se mantiene la facultad de los ayuntamientos para otorgar concesiones que concluyan durante su administración. Sin embargo, cuando estos acuerdos se extiendan más allá de ese periodo, incluidas las prórrogas, será necesaria la autorización del Congreso del Estado.

Para solicitar la autorización, los ayuntamientos deberán presentar documentación que incluya un análisis de costo-beneficio, la proyección del impacto en la hacienda municipal durante toda la vigencia de la concesión, el programa de inversiones y la opinión de la Tesorería Municipal sobre su sostenibilidad financiera.

Las legisladoras explicaron que el Congreso del Estado deberá resolver las solicitudes en un plazo de 30 días hábiles, verificando la legalidad del procedimiento, la sostenibilidad financiera, la proporcionalidad entre el plazo y las inversiones, así como las garantías para la continuidad y calidad del servicio público.

Asimismo, la reforma establece que cualquier concesión otorgada sin la autorización del Congreso será inválida. En tanto, las que hayan sido formalizadas antes de que entre en vigor el decreto, seguirán sujetas a las reglas que estaban vigentes cuando fueron aprobadas.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Inicia Feria del Libro Sonora este 14 de octubre 2026

 Arranca este día 16 la Feria del libro Sonora con buen programa.

Redacción CRóNICA10

Con un buen programa cultural y de presentación este 14 de octubre inicia la exposición Feria del Libro Sonora 2026 que tendrá cinco semanas de duración hasta el 22 de noviembre en la Plaza Bicentenario de Hermosillo y en otros espacios de ciudades de la entidad, con más de 130 actividades y eventos.

La edición coordinada por el Instituto Sonorense de Cultura contempla una programación integrada por 60 presentaciones literarias, 39 talleres, cinco presentaciones artísticas y 78 módulos de exhibición, además de la participación de escritoras, escritores, promotores de lectura y agrupaciones artísticas sonorenses.

Para las actividades del foro principal se prevé la asistencia de más de 25 mil personas.

Como parte de esta edición, se realizará un reconocimiento a Inés Martínez de Castro por su trayectoria y aportación a la literatura sonorense, además de la presentación de cinco obras ganadoras del Concurso del Libro Sonorense 2025 en las categorías de dramaturgia, novela, poesía, crónica y literatura para infancias.

La Feria del Libro Sonora 2026 fortalecerá la presencia de las distintas expresiones culturales de la entidad mediante la participación de cuatro escritoras de pueblos originarios en conversatorios y lecturas en sus lenguas, así como con actividades orientadas a preservar y difundir la diversidad cultural del estado.

El programa incluye también la presentación de la Biblioteca Digital Sonora, proyecto que ampliará las alternativas de acceso a contenidos literarios mediante herramientas digitales, además de la ruta del Librobús “La Feria por todos lados”, que llegará a 19 localidades de 18 municipios, desde San Luis Río Colorado hasta Huatabampo.

Por su parte, el Foro Infantil y Juvenil ofrecerá presentaciones editoriales, talleres y actividades de fomento a la lectura para niñas, niños y jóvenes, entre las que destacan el taller Leetectives con Agente Ave 008, a cargo de Eva Calderón; la presentación del libro El jardín de Carolina, de María Belén Navarrete de Martínez de Castro, y la puesta en escena de El principito, a cargo del grupo de teatro Leneas, de Cobach Nogales I.

Asimismo, se desarrollará el XII Encuentro Internacional de Narrativa Breve “Edmundo Valadés”, con 17 mesas y actividades en Ciudad Obregón, Empalme, Guaymas y Hermosillo, junto con presentaciones editoriales, talleres, teatro, música y danza como parte de una programación que busca acercar la lectura y la creación artística a más comunidades de Sonora.




sábado, 10 de octubre de 2026

Hermosillo, disputa por el mando alcaldesco

 Hermosillo: cuentas sin saldar y cochupos electoreros

Representan continuismo, los que pretenden la capital

Morena adelanta sus definiciones, la oposición enfrenta sus propias divisiones y una ciudad exigente observa. Más allá de los nombres y las encuestas, la verdadera disputa debería centrarse en los resultados de gobierno.

Por Leonardo Reichel Urroz

Análisis político | 9 de octubre de 2026

La carrera por la presidencia municipal de Hermosillo ha comenzado mucho antes de que los tiempos electorales lo indiquen. Y aunque todavía falta un largo trecho para las elecciones de 2027, los movimientos recientes permiten advertir que la capital de Sonora será escenario de una de las contiendas políticas más interesantes del estado.

No solamente estará en juego el Ayuntamiento. También se pondrán a prueba la capacidad de Morena para recuperar una ciudad que perdió en 2021, la fortaleza del proyecto encabezado por Antonio Astiazarán y la habilidad de los distintos partidos para construir candidaturas capaces de convencer a un electorado que ha demostrado independencia de criterio.

La reciente decisión de Fernando Rojo de la Vega de abandonar sus aspiraciones municipales y respaldar a Célida López Cárdenas constituye un movimiento significativo. Después de que Morena designara a la expresidenta municipal coordinadora de Defensa de la Transformación en Hermosillo, su posición quedó considerablemente fortalecida.

Aunque ese nombramiento no equivale todavía a una candidatura electoral formal, todo indica que Célida se perfila como la principal opción del partido gobernante.

Sin embargo, una cosa es obtener el respaldo de las dirigencias y otra muy distinta conquistar la confianza de los ciudadanos y ahí comienza la verdadera historia.

Célida López: la experiencia y el desafío de regresar

La consolada con la presunta candidatura a Hermosillo por Morena,  no es una figura improvisada. Gobernó Hermosillo entre 2018 y 2021, conoce la administración municipal y posee experiencia en distintas responsabilidades del Gobierno del Estado.

Su gestión tuvo aciertos que sería injusto desconocer. Destacan los esfuerzos para estabilizar la recolección de basura, contener el endeudamiento y reorganizar determinados servicios públicos.

En 2020 reportó una reducción de obligaciones financieras cercana a 212 millones de pesos, mientras que su administración enfrentó las consecuencias económicas y sociales de la pandemia.

Pero también dejó pendientes importantes, especialmente en agua potable, pavimentación y eficiencia administrativa.

El organismo operador del agua presentaba graves deficiencias financieras y operativas. Evaluaciones ciudadanas señalaron que su eficiencia se encontraba en niveles preocupantes, un problema que no nació con Célida, pero que tampoco logró resolver.

Su derrota frente a Antonio Astiazarán en 2021 constituye un antecedente político que no puede ignorarse.

Si pretende regresar, tendrá que explicar qué aprendió de aquella experiencia, qué errores reconoce y qué haría de manera diferente.

La ciudadanía tiene derecho a exigir algo más que la promesa de una segunda oportunidad.

Astiazarán: resultados visibles y problemas persistentes

Antonio Astiazarán ha conseguido algo que Morena no pudo impedir: ganar dos elecciones municipales consecutivas en Hermosillo, primero en 2021 y después en 2024.

Su administración ha desarrollado una política de inversión en infraestructura que constituye uno de sus principales argumentos de gobierno.

En septiembre de 2026 presentó un balance de 5,365.9 millones de pesos invertidos en 474 obras, incluyendo intervenciones viales, infraestructura hidráulica y proyectos de modernización urbana.

Son cifras importantes, aunque deben interpretarse con responsabilidad: representan montos acumulados reportados por el Ayuntamiento y no necesariamente una evaluación independiente de la calidad de cada obra.

En seguridad existe un indicador favorable. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, la percepción de inseguridad pasó de 66.8% en septiembre de 2021 a 43.2% en junio de 2026.

La mejoría es considerable, aunque la percepción ciudadana no equivale automáticamente a una reducción proporcional de todos los delitos.

También se han reportado avances en materia financiera, reducción de obligaciones de largo plazo y una mejor evaluación crediticia del municipio.

Pero sería igualmente equivocado presentar a Astiazarán como un gobernante que ha resuelto todos los problemas de Hermosillo.

El agua continúa siendo una preocupación estructural. Persisten pérdidas importantes en la red, deficiencias de medición y dificultades de abastecimiento. Numerosas colonias siguen padeciendo calles deterioradas, y el crecimiento urbano demanda soluciones de largo plazo.

Después de cinco años en el Ayuntamiento, el alcalde ya no puede atribuir todas esas dificultades a las administraciones anteriores ya que su gobierno tiene resultados que defender, pero también responsabilidades que asumir.

Y si sus aspiraciones políticas se proyectan hacia la gubernatura, será inevitable que los ciudadanos examinen tanto sus realizaciones como sus pendientes.

El agua: el problema que desnuda a todos los gobiernos

Hay un asunto que debería obligar a los aspirantes a abandonar las frases de campaña y presentar propuestas técnicas: el futuro del agua en Hermosillo.

En una ciudad desértica, con crecimiento demográfico, sequías recurrentes y una infraestructura hidráulica que requiere inversiones constantes, el abastecimiento no puede depender solamente de medidas de emergencia.

Durante la administración de Célida López se señalaron graves problemas de eficiencia en Agua de Hermosillo.

Durante la de Astiazarán se han realizado inversiones y acciones de mantenimiento, pero los diagnósticos ciudadanos y los propios documentos municipales siguen reconociendo pérdidas significativas de agua.

El Plan Municipal de Desarrollo 2025-2027 consignó una eficiencia física cercana al 45%, aunque mediciones y declaraciones posteriores han utilizado cifras diferentes.

Esto obliga a una conclusión incómoda para ambos proyectos políticos: ninguno puede presumir que Hermosillo haya superado su problema hidráulico estructural.

Quien aspire a gobernar la capital deberá explicar cómo financiará la renovación de redes, reducirá fugas, mejorará la medición y garantizará el suministro sin comprometer el futuro del recurso, en este tema, las buenas intenciones ya no son suficientes.

Morena: una candidatura adelantada y varios grupos por integrar

La designación de Célida López reduce considerablemente la incertidumbre interna de Morena, pero no elimina la existencia de otros liderazgos.

Paulina Ocaña Encinas representa una generación joven con experiencia administrativa y cercanía con el Gobierno del Estado. Wendy Briceño Zuloaga cuenta con trayectoria legislativa y reconocimiento dentro del movimiento. Jacobo Mendoza Ruiz aporta experiencia partidista, mientras que María Eduwiges Espinoza Tapia mantiene vínculos con sectores sociales y populares.

Fernando Rojo de la Vega, por su parte, ha optado públicamente por respaldar a Célida y permanecer dentro del proyecto político de Morena.

En los partidos aliados también existen figuras con aspiraciones y capital político propio.

David Figueroa Ortega y Omar del Valle Colosio, vinculados al Partido Verde, poseen experiencia legislativa y administrativa. En el Partido del Trabajo destacan Diana Karina Barreras Samaniego y René García Rojo.

La cuestión es si estos liderazgos aceptarán integrarse a una candidatura común o buscarán negociar espacios políticos que les permitan conservar presencia.

Morena tiene una ventaja evidente: gobierna Sonora y cuenta con una estructura territorial considerable, pero también enfrenta un riesgo conocido en la política mexicana: confundir la disciplina de los dirigentes con la unidad efectiva de los electores, las fotografías de respaldo no garantizan votos.

La oposición: entre la continuidad y sus propias contradicciones

Si Morena parece avanzar hacia una definición, la oposición enfrenta una situación más compleja.

Flor Ayala Robles Linares aparece entre los perfiles con mayores posibilidades de representar una candidatura vinculada al proyecto municipal actual. Su experiencia legislativa y administrativa constituye un activo importante, pero necesitaría conseguir respaldo suficiente entre las distintas corrientes del PAN y del PRI.

Gildardo Real Ramírez, dirigente estatal panista, cuenta con experiencia política y capacidad de organización. También han sido mencionados Ramón Corral Aguirre y Luis Agustín Rodríguez Torres, perfiles con distintas trayectorias dentro del panismo.

Sin embargo, el movimiento más significativo de los últimos días ha sido la salida de Alejandro López Caballero del PAN.

El expresidente municipal, que gobernó Hermosillo entre 2012 y 2015, expresó desacuerdos con el procedimiento interno y con la posible alianza con el PRI, su separación introduce una variable importante.

Si López Caballero decide participar mediante otra fuerza política, particularmente Movimiento Ciudadano, podría atraer una parte del electorado opositor tradicional y modificar los equilibrios de la contienda.

Pero también podría generar una competencia que beneficie indirectamente a Morena.

Por ahora, no existe una candidatura formal que permita dar por hecho ese escenario.

Movimiento Ciudadano, encabezado en Sonora por Natalia Rivera Grijalva, tampoco puede descartarse. Su participación en la elección municipal de 2024 demostró que existe un sector ciudadano dispuesto a considerar una alternativa distinta a los dos bloques predominantes.

La oposición tiene experiencia de gobierno, reconocimiento electoral y una administración municipal que puede mostrar obras y resultados.

Su principal amenaza podría no encontrarse en Morena, sino en su propia incapacidad para ponerse de acuerdo.

El dato electoral que nadie debería olvidar

En 2024, Antonio Astiazarán obtuvo aproximadamente 155 mil votos, frente a unos 134 mil de María Dolores del Río, candidata de Morena y sus aliados, según el cómputo municipal publicado entonces, la diferencia fue cercana a 21 mil sufragios.

Movimiento Ciudadano, con Natalia Rivera, consiguió alrededor de 41 mil votos, con estos números merecen atención porque muestran que la elección de Hermosillo no estaba decidida de antemano y que una tercera fuerza puede influir considerablemente en el resultado.

Sin embargo, tampoco sería correcto suponer que los votos pertenecen permanentemente a los partidos o que pueden transferirse automáticamente de un candidato a otro.

Las circunstancias cambian, las alianzas se modifican y los electores toman decisiones propias y Hermosillo ha demostrado que puede votar de manera diferente al resto de Sonora.

Esa característica convierte a la capital en un territorio políticamente competitivo y obliga a todos los aspirantes a trabajar más allá de sus estructuras partidistas.

¿Quién tiene realmente los méritos para gobernar?

En las próximas semanas seguramente conoceremos nuevas encuestas, declaraciones de respaldo, encuentros entre dirigentes y movimientos de quienes buscan acomodarse en la contienda, todo ello forma parte de la vida política.

Pero sería lamentable que el debate se redujera a determinar quién cuenta con la simpatía del gobernador, quién recibe el apoyo del alcalde o quién aparece mejor colocado en una medición de popularidad.

Los méritos de un aspirante deberían evaluarse mediante criterios más exigentes.

Experiencia administrativa, integridad, capacidad de negociación, conocimiento de los problemas urbanos, independencia de criterio y resultados verificables tendrían que pesar más que la cercanía con los grupos de poder.

Célida López posee experiencia municipal, pero deberá responder por los pendientes de su primera administración.

Antonio Astiazarán cuenta con realizaciones importantes, pero tendrá que demostrar que la inversión pública ha producido beneficios sostenibles y no solamente obras visibles.

Flor Ayala, Gildardo Real y los demás aspirantes opositores necesitarán explicar qué pueden aportar personalmente, más allá de la continuidad de un proyecto político.

Y quienes representan a Morena, al Verde, al PT o a Movimiento Ciudadano deberán presentar propuestas propias, capaces de resistir el examen público.

Porque una candidatura no debería ser una recompensa por lealtades partidistas ni una concesión negociada entre dirigentes, debería ser una responsabilidad frente a la sociedad.













Hermosillo no necesita una guerra de fotografías

La capital de Sonora tiene desafíos demasiado importantes para reducir su futuro a una competencia de imágenes, encuestas y declaraciones.

El agua, la seguridad, la pavimentación, la movilidad, la deuda y la calidad de los servicios públicos no distinguen colores partidistas.

Una fuga de agua no pregunta quién gobierna. Un bache no reconoce ideologías. Una familia preocupada por su seguridad no encuentra tranquilidad en un discurso electoral.

Por eso sería deseable que la contienda de 2027 se convirtiera en un ejercicio serio de evaluación pública.

Que Célida López explique sus aciertos y errores. Que Antonio Astiazarán rinda cuentas de sus resultados y pendientes. Que quienes aspiren a sucederlo presenten proyectos viables, presupuestos realistas y compromisos medibles.

Que las universidades, los organismos ciudadanos y los especialistas participen en la discusión con datos, no con consignas.

Y que los partidos comprendan que la confianza pública no se hereda ni se decreta.

La gran pregunta de Hermosillo no es quién logrará quedarse con la candidatura, sino quién podrá demostrar que merece la responsabilidad de gobernar la ciudad.

Al final, las alianzas pueden abrir las puertas del poder, pero solamente los resultados justifican permanecer en él.

La capital sonorense merece una elección donde se confronten ideas, capacidades y proyectos, no agravios personales ni fidelidades políticas, porque gobernar Hermosillo no consiste en ganar una elección, consiste en administrar con honestidad, resolver problemas y dejar una ciudad mejor que la recibida y esa, por encima de cualquier encuesta, debería ser la verdadera medida del mérito político.

Referencias para la evaluación

·        Ayuntamiento de Hermosillo: informes municipales de resultados de 2020, 2021, 2024 y septiembre de 2026.

· Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización de Sonora: Cuenta Pública Municipal 2024.

·        INEGI: Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, septiembre de 2021 y junio de 2026.

·        Hermosillo ¿Cómo Vamos?: evaluaciones municipales de 2021, diagnóstico del agua de 2025 y agenda hídrica de 2026.

·        Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora: resultados del proceso electoral municipal 2024.

·        Información periodística publicada por Sonora Presente, Uniradio, Proyecto Puente y El Imparcial sobre los movimientos partidistas de octubre de 2026.

·        Nota editorial: Las cifras de inversión y gestión citadas corresponden a reportes de las administraciones respectivas. La comparación considera diferencias en la duración de los mandatos y no atribuye exclusivamente a los ayuntamientos los resultados que dependen de otras autoridades o factores externos.