lunes, 5 de octubre de 2026

no hay proyecto socialista, el humanismo mexicano es hueco

 ¿Qué significado tiene que en México no haya proyecto para el socialismo?

Recuerdo que el rotulista Rosalino Lagunes originario de Tabasco y residente de Nogales, me platicaba que López Obrador en 1991 que hizo el Éxodo por la democracia ante el fraude electoral en las elecciones a gobernador, y que concurría con un grupo de comunistas que apoyaban la toma de pozos petroleros y tierras en esa entidad, señalando que bebía en la misma taza de ellos.

López Obrador según el rebelde con causa, José Luis Palazuelos, le encargó al marxista de origen argentino Enrique Dussel que le diera sustento ideológico al movimiento que encabezaba, y es así como se agregaron elementos de la Filosofía de la liberación.

Sin embargo, Morena no dio el paso necesario para considerarse un movimiento de izquierda socialista, a cambio le dio el mote el patriarca, de una cosa que le llama Humanismo y le anexa el adjetivo “mexicano”.

La reserva del líder y los miedos a los ataques derechistas hicieron que el actual gobierno le saque a considerarse de tipo socialista o tan siquiera de izquierda radical.

Pero esto es lo de menos, si existiera un proyecto “humanista” que fuera fondeado por la toma del poder por la clase obrera o incluso un gobierno donde la economía fuera conducida poco a poco por la clase obrera, (no por el charrismo sindical con el que hace pactos), las cosas no desvariarían, no estarían dando tumbos, integrando a sus filas a políticos de derecha, a políticos priistas y a corruptos y perversos que se hacen gobernantes de la cuarta transformación.

En México actualmente no existe proyecto socialista, ni en la izquierda electoral, ni en las tendencias prianistas que gobiernan con sus siglas, ni en los ex priistas que han ocupado altos cargos públicos, pero tampoco en las “izquierdas” que defienden al morenismo y a su “cuarta transformación”.

Morena y sus gobernantes se han derechizado, no importa que no pierdan las elecciones, las posturas de derecha constituyen hoy el eje de sus gobiernos incluyendo el sexenio apegado a la derecha de López Obrador y de su secuela actual.

Por ello les cuesta tanto reivindicarse de izquierda, de creerles que lo son, cuando sus acciones no lo son, incluso son peores que lo que hacían y decían el PRI y el PAN.

La inexistencia de un proyecto socialista, o en vías a que los trabajadores y el pueblo tomen el poder del Estado, debilita al mismo gobierno, amén de que se han enriquecido y se enriquecerán como nunca los gobernadores, los secretarios de estado, los altos funcionarios, los senadores y diputados, los presidentes municipales de 2018 a 2030. El caso del director del IMSS Zoé Robledo basta para concebirlo, su sueldo es de 225 mil pesos mensuales, usted cree amigo lector, asidua lectora ¿que ese funcionario se conforme con ese sueldo? que si lo sumamos alcanza la nada chica cifra en ocho años de 24 millones de pesos, pero mas preocupante sería saber que hay un beneficio personal extra oficial muy por encima, ni duda cabe.

En México, no solo los gobiernos posteriores a la Revolución de 1910 les ha dado por no llamarse nunca socialistas, y se han definido de revolución institucionalizada, de nacionalismo revolucionario, de humanismo mexicano, bifurcados con la oligarquía burguesa, el alto charrismo sindical y con los poderes fácticos.

La inexistencia del proyecto socialista les afecta tanto y les puede costar que pierdan el poder del Estado, con toda la cauda de casos de corrupción, de vínculos con narcos, de despotismo, enriquecimiento, ambiciones y reelección.

Pero afecta también a la verdadera izquierda, que también sufre de esa ambigüedad de no tenerlo de no formularlo para representación y fondo que le proporcione la clase obrera y el pueblo desposeído.

Decirse de izquierda es fácil, actuar como izquierda es lo que no existe, diputados que se transforman en déspotas, senadores que se vuelven grandes burgueses, gobernadores que son narcos, ministros judiciales y secretarios de estado que son paladines de un nuevo despotismo. Eso no es de izquierda, por eso el humanismo mexicano es hueco, hasta podemos afirmar que no hay una tendencia político ideológica en la filosofía política que pueda llamarse así.

De Morelos a Madero, no podemos concebir a los estadistas como socialistas en la historia, pero de Ricardo Flores Magón a la fecha, no hay pretextos. El concepto socialista es una paranoia nerviosa para toda la historia política mexicana a pesar de grandes movimientos sociales desde Villa, Zapata, Cárdenas, los movimientos agrarios y de la clase obrera: ferrocarrileros, trabajadores de salud, magisterio, electricistas, obreros industriales, movimiento del 68, movimiento campesino y guerrillero, indígena zapatista, y muchos más.

Al no tener proyecto socialista, decirse de izquierda es vano, demagogo y falso, ¿y qué es tenerlo? Es concebir al Estado como el aparato de representación de los que para vivir solo usan su fuerza de trabajo, que no tienen propiedad privada y mucho menos propiedad de fábricas, tierras, inmuebles, capitales, inversiones. Que su única propiedad son sus manos de trabajo y el hambre de sus intestinos. Que esas manos son las que mueven las herramientas, las maquinarias, la redes de embarcaciones, las palancas y los electrodos, fuerza de trabajo que produce la riqueza que se convierte en acumulación y reproducción de capital.

Tener proyecto socialista es enseñar el camino que debe trazar la humanidad, y no es al revés, no es tener humanidad lo que nos va a trazar el proyecto socialista. Humanismo y socialismo no son lo mismo. El humanismo es una característica del socialismo pero es intrínseca entre otras características, a su esencia, que no solo es humanista, contempla el progreso, el desarrollo, el fin de la explotación del ser humano, el avance tecnológico y la felicidad para la gran mayoría en la desgracia.

Consiste en la amplia y directa participación en la toma de decisiones del gobierno y de la producción de mercancias, en la creación y aplicación de leyes, en la impartición de justicia. Un aparato operativo público que obedezca y represente directamente a los ciudadanos, que la igualdad sea un fin cotidiano en todas las personas, que el saber y la capacidad sea el mecanismo práctico del ejercicio social, que la riqueza no se acumule en unos cuantos apoderados y haya producción de todos los bienes y necesidades materiales al alcance de todos mujeres y hombres, hasta que se acabe la pobreza contundentemente.

Ese es el eje para construir el proyecto socialista que puede empezarse a concretarse paso a paso, pero sin  ese proyecto no hay izquierda, y te vas a convertir en enemigo del pueblo explotado, y vas a perder las elecciones por que lo único que demuestras son tus mezquinas ambiciones personales, nada más.



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