Inconformes en Morena
brincan al PRI, esa historia se había vivido al revés
ANDREA BECERRIL
La inconformidad
entre senadores de Morena y el bloque opositor que no lograron candidaturas a
gobiernos estatales y no tienen posibilidades de relegirse ha ido en aumento, y
varios han cambiado de grupo parlamentario y de partido en busca de alguna
oportunidad para obtener los anhelados cargos.
Hasta el momento, tres
legisladoras de Morena pasaron al PRI, con el regocijo de su dirigente
nacional, Alejandro Moreno Cárdenas.
Cecilia Sánchez
arrastraba enojo desde inicios de 2022, cuando no logró convertirse en
dirigente nacional del sindicato petrolero y recientemente se dio cuenta de que
no tenía posibilidades de relegirse como senadora.
La siguiente en dejar
Morena fue Lucy Meza, después de que la dirigencia que encabeza Mario Delgado
la dejó fuera de la contienda por el gobierno de Morelos, dada su supuesta
cercanía con el fiscal Uriel Carmona. Se mudó al grupo priísta con la esperanza
de ser la candidata por la alianza opositora.
La más reciente
salida fue la de Claudia Balderas, quien llegó por la vía plurinominal y
protagonizó varios escándalos, de los que se libró con el respaldo del entonces
coordinador Ricardo Monreal, pero ya sin su apoyo tuvo claro que no seguirá
seis años más en el cargo.
El año pasado, el
senador José Luis Pech abandonó el grupo al no conseguir la candidatura de Morena
a Quintana Roo.
Por el PAN, Martha
Márquez se pasó en 2022 al PT luego de quedar fuera de la contienda por el
gobierno de Aguascalientes, e igual pasó con Marco Antonio Gama Basarte,
potosino que ahora milita en MC.
El caso más reciente
es el de la senadora Nadia Navarro, quien abandonó al blanquiazul después de
que ni siquiera se le consideró para la candidatura al gobierno de Puebla. Su
ahora ex compañero de bancada Damián Zepeda Vidales consideró que “fue
injustamente maltratada” por la dirigencia del PAN, y lamentó que gente valiosa
cono ella deje el partido al ser desplazada por acuerdos cupulares en la
alianza opositora.
El PRI, que había
quedado casi desmantelado luego de la salida de Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia
Ruiz Massieu, Eruviel Ávila y Nuvia Mayorga luego del conflicto con Alito, se
ha fortalecido y suma ya 13 legisladores.
Esto último, pese a que
también acaba de salir el senador Jorge Carlos Ramírez Marín, inconforme con
los arreglos de la coalición en Yucatán y quien ahora está en el PVEM, aliado
de Morena, que de 61 integrantes sólo tiene 56.
La senadora Nancy de
la Sierra es ejemplo de chapulineo, ya que del PT saltó al grupo plural y
recientemente al PRI.
Ratifica PAN pluris del senado para Marko Cortés, Lilly Téllez y Mauricio Vila
En reunión a puerta cerrada, el Consejo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) aprobó ayer la lista de 19 aspirantes a llegar al Senado por la vía plurinominal, que encabeza el dirigente nacional del blanquiazul, Marko Antonio Cortés Mendoza, quien de esa forma se perfila como el coordinador del grupo panista para la próxima legislatura, que comenzará el 1º de septiembre de 2024. Como parte de los acuerdos cupulares en la coalición opositora, se tiene previsto que los dirigentes de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD), Alejandro Moreno Cárdenas y Jesús Zambrano, se coloquen también en primer lugar en las listas plurinominales al Senado, a fin de asegurarse un escaño y las coordinaciones de sus bancadas.
Los otros seis primeros lugares, que tendrían un escaño asegurado en el Senado, son para la diputada federal guanajuatense Karen Michel, seguida del ex candidato presidencial Ricardo Anaya, la senadora Lilly Téllez y Enrique Vargas, ex alcalde de Huixquilucan, estado de México.
En sexto lugar figura Laura Esquivel Torres, ex secretaria particular de Cortés y actual diputada e integrante del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) panista, y en séptimo, el gobernador de Yucatán, Mauricio Vilas.
De hecho, el Consejo Nacional confirmó ayer la decisión del CEN (presidido por Cortés Mendoza), el cual desde la semana pasada, con base en los estatutos, designó los lugares uno, cuatro y siete, que fueron de todas formas votados con la lista en conjunto ayer.
Para no votar por sí mismo, el dirigente nacional del blanquiazul no estuvo presente, pidió licencia, y la secretaria general, Noemí Luna, presidió la reunión. En la legislatura de 2012 a 2018, el PAN consiguió nueve senadores por representación proporcional, y en la actual, que concluye en 2024, sólo seis.
De acuerdo con los propios blanquiazules, esto último es lo máximo a lo que pueden aspirar, ya que los plurinominales se designan de acuerdo con la votación obtenida por cada partido en la elección federal.
En el lugar número ocho de la relación está la guanajuatense Ana Teresa Aranda, uno de los liderazgos del PAN, y para cubrir la cuota de migrantes, John Robert Hernández, funcionario del gobierno de Guanajuato.
En el número 10, Griselda Galicia, socióloga que laboró en la Secretaría de Asuntos Indígenas del gobierno de Oaxaca, y Jaime Sánchez Camacho, persona discapacitada, en el número 11.
Origen de los senadores plurinominales
Julio Téllez del Río
Las federaciones regularmente tienen
senados. Y es que, desde la creación del modelo constitucional
estadounidense, el federalismo ha estado ligado con el bicameralismo. La lógica
de este arreglo institucional es que las unidades territoriales subnacionales
tengan representación política a través de las segundas cámaras. Los senadores,
entonces, representan los intereses de quienes viven en las demarcaciones en
las que son electos. Esto se explica por el concepto de representación
territorial en el que las entidades federativas que conforman un Estado puedan
tener capacidad de influir en las decisiones políticas nacionales2 en temas como cambios
constitucionales, designaciones, tratados internacionales, impuestos o
desaparición de poderes.
Una forma de buscar esta
representación territorial es a través de la elección —ya sea directa (por voto
popular), indirecta (por legislaturas locales) o mixta— de legisladores que, en
el ámbito nacional, representen unidades subnacionales a partir de un requisito
geográfico, por ejemplo, el lugar en el que nacieron o en el que residen habitualmente.
Esto por el posible vínculo de representatividad/rendición de cuentas que
genera tanto el conocimiento que tendrían sobre la localidad, así como por
alineación de intereses (por el beneficio para la comunidad en la que viven)
y/o por la ambición de aspirar a cargos más relevantes en la demarcación.
Por
otro lado, en los sistemas electorales las reglas de representación
proporcional pretenden que, en comparación con los modelos de mayoría, la
integración de los órganos legislativos sea más plural: una asignación más
equitativa de asientos con respecto a votos. En México estas instituciones
políticas —federalismo, bicameralismo y representación proporcional—
interactúan en una figura: los senadores plurinominales. A partir de una
reforma constitucional de 1996 —que se mantiene vigente hasta la fecha—, 32 de
los 128 senadores de la República son electos vía representación proporcional.3
Para esto, cada partido presenta una lista de fórmulas de
candidaturas para una sola circunscripción plurinominal nacional. A partir de
las respectivas reglas electorales, los votos obtenidos por cada grupo político
se traducen en el número de legisladores electos. En términos legales, la
entidad de origen de estos senadores no importa. En otros países, en cambio, el
senado tiende a observar reglas electorales de integración a partir de
circunscripciones con un elemento territorial.
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