Despliegan militares del Pentágono para presionar a países de latinoamérica a las guerras de la OTAN
Gretchen Small / Executive Inteligence Raview (EIR)
La teniente general Laura J. Richardson, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, declaró ante el Consejo Atlántico que la participación de las naciones iberoamericanas en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y su aceptación de las inversiones chinas para sus proyectos, plantean la principal amenaza de seguridad nacional de Estados Unidos.
27 de enero — A principios de 2023, las
fuerzas armadas de Estados Unidos abrieron una nueva fase en su campaña para
reclutar a las naciones de Iberoamérica y el Caribe en la misión imposible de
la OTAN Global de aplastar militarmente a las naciones de Rusia y China. El
cambio fue señalado por el profesor del Instituto de Estudios Estratégicos de
la Escuela de Guerra del Ejército de EU y experto de planta en relaciones
iberoamericanas-chinas, Robert Evan Ellis, en un explosivo artículo del 13 de
enero titulado “El papel estratégico de América Latina en un conflicto global
sobre Taiwán”.
Ya era de conocimiento público que la principal
preocupación actual de la política militar estadounidense en esta región es
negar a sus vecinos del sur el derecho a desarrollar sus recursos naturales, de
infraestructura y científicos como parte de la Iniciativa de la Franja y la
Ruta de China o con la ayuda de Rusia, porque esos recursos han de ser para uso
exclusivo de Estados Unidos en su guerra de dos frentes contra Rusia y China.
La general Laura J. Richardson, jefa del Comando Sur de EU, que es responsable
de las operaciones militares de Estados Unidos en esta región, habló con un
entusiasmo excepcionalmente descarado de esa política de acaparamiento de
recursos en julio pasado, en el Foro del Instituto Aspen.
Lo que es nuevo en el artículo de Ellis es su
premisa: que debido a que es probable que Estados Unidos entre en guerra con
China a más tardar en 2027, y debido a que esa guerra será global, es por lo
tanto “imperativo” para los mandatarios de Iberoamérica y del Caribe
“anticipar” y aclarar cuál es su posición en ese conflicto que se avecina. Los
planificadores militares estadounidenses también deben "anticipar" y
tratar todos los proyectos, empresas, contactos diplomáticos e incluso
contactos personales, existentes o planificados, en la región, como puestos de
avanzada enemigos que se preparan para esa guerra prevista.
Seis días después de la publicación del artículo de
Ellis, la general Richardson dejó en claro que el artículo de Ellis no es una
política descabellada inventada por un tonto solitario. En una presentación que
dio, muy apropiadamente, al principal grupo de expertos en política de guerra
de la OTAN en Washington, el Consejo Atlántico, Richardson expuso los elementos
de la estrategia para subyugar a las fuerzas armadas de Iberoamérica y el
Caribe ante la OTAN Global, y presentó nada menos que a la “gran relación” de
las fuerzas armadas estadounidenses con las de Ucrania como un modelo para esa
transformación.
U.S. Army War College
El contexto
Esta no será una tarea fácil. Si bien ningún dirigente sensato en Iberoamérica quiere un choque frontal con Estados Unidos, los gobiernos, los analistas militares, la sociedad civil y las empresas de la región ven mejor que nadie que Asia es el nuevo centro del crecimiento económico mundial y que otro país en desarrollo, China, está trabajando espectacularmente para acabar con la pobreza y, al mismo tiempo, convertirse en una potencia industrial, científica y tecnológica. Existe un gran interés en participar en la expansión del BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica] al BRICS-Plus; Argentina ya solicitó unirse a esa agrupación, y Bolivia ha anunciado que también desea unirse. Los esfuerzos para armar un sistema financiero alternativo en torno a BRICS-Plus que fomente el desarrollo económico-físico y penalice la especulación, son el centro de las discusiones sobre la formulación de políticas en países grandes y pequeños de Iberoamérica y el Caribe.
El Dr. R. Evan
Ellis, profesor de investigación de estudios latinoamericanos en el Instituto
de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados
Unidos, afirma que, dado que es probable que Estados Unidos entre en guerra con
China a más tardar en 2027, es “imperativo” que los mandatarios iberoamericanos
escojan bando ahora para el conflicto que se avecina.
También está en el centro de esos esfuerzos la
Iniciativa de la Franja y la Ruta, que se considera como una forma de lograr la
integración económica-física de la región a través de los grandes proyectos de
infraestructura --planeados desde hace mucho tiempo— que se requieren para
generar la productividad necesaria para acabar con la pobreza y desarrollarse.
China ha ofrecido asistencia concreta para construir ferrocarriles
transcontinentales en América del Sur y conectarla, a través de Centroamérica,
con México y más al norte con Estados Unidos. El puerto de aguas profundas y el
centro logístico regional que COSCO Shipping Co. está construyendo en Chancay,
Perú, si se le permite proceder, transformaría las economías a lo largo de la
costa del Pacífico de América del Sur y potencialmente redefiniría las rutas de
carga del Pacífico en general.
Sin embargo, los mandos militares de Estados Unidos
han declarado ahora que todo eso constituye apoyo para un enemigo de Estados
Unidos en tiempos de guerra. ¿No es esta política, de hecho, una guerra de facto
contra las naciones de la región, tanto como contra China y Rusia? ¿No está
esto relacionado con el papel de las fuerzas armadas de EU (y su socio
“especial” del Reino Unido) en desencadenar una guerra híbrida dentro y entre
las naciones de la región, desde Brasil hasta Bolivia, Argentina, México y
Perú?
Lo que queremos es
guerra
Ellis se las arregló para que se publicara su
artículo en Seguridad y Poder Terrestre, la revista del Centro de
Estudios Estratégicos (CEEEP) del Ejército Peruano, con el cual ha trabajado en
los últimos años para transformarlo en un puesto de avanzada virtual para la
Escuela de Guerra del Ejército de EU.
Ellis no pretende presentar evaluaciones serias,
sino que simplemente integra afirmaciones que justifiquen sus conclusiones.
Todo en el artículo es hipotético, excepto la intención del autor.
Su planteamiento de partida es que “una guerra de
proporciones globales con Estados Unidos, desatada por una invasión a Taiwán
por parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) u otro asunto [¡cualquiera
servirá!—ed.], ya no es impensable”. Proyecta que esa guerra podría ocurrir
para 2027, el final del tercer mandato del Presidente Xi Jinping, porque eso es
lo que quiere Xi.
Su siguiente afirmación dice:
En el contexto de una guerra con la República
Popular China, la operación y utilización de infraestructura de "doble
uso" por parte de China en América Latina, en combinación con sus
interacciones militares normales en la región, aumentan la posibilidad de que
la región se convierta en un campo de batalla en tal conflicto, incluso si [la
región] simplemente desea beneficiarse del dinero de China sin involucrarse en
la 'Competencia de las grandes potencias'.
Quienes en la región insisten en ver las
inversiones y proyectos chinos como empresas comerciales, advierte, no toman en
cuenta
…las implicaciones estratégicas de la creciente
posición china en el contexto de una posible guerra de alcance global. Este
trabajo examina cómo la participación militar, espacial y de infraestructura
basada en la RPC en América Latina podría involucrar indirectamente a
América Latina en un conflicto militar potencialmente ocasionado en
los próximos años por una posible invasión a Taiwán por parte de la
RPC o eventos similares. [Énfasis añadido—ed.]
Sobre estos fundamentos endebles, Ellis concluye
que los planificadores militares del Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos
deben "anticipar", es decir, trazar un mapa y prepararse para
contrarrestar, las posiciones chinas desde las cuales el EPL "podría
afectar la capacidad de Estados Unidos para desplegar y mantener fuerzas en el
Indo-Pacífico en el contexto de tal conflicto”. Ellis sostiene que esto debe
comenzar no solo para el hemisferio occidental, sino también “en otras partes
del mundo”. (¡Cuidado África!)
Hora de elegir:
“Estás con nosotros o contra nosotros”
El mensaje es claro: los planificadores de guerra
de Estados Unidos consideran que cualquier proyecto comercial o de
infraestructura que involucre a China es de “doble uso” y, por lo tanto, debe
cerrarse. Ellis pinta los muchos proyectos de infraestructura que China está
construyendo en la región --y las empresas chinas que los construyen o los
operan-- como posibles "conductos" en tiempos de guerra para
espionaje, para operaciones especiales, como ataques contra el personal militar
de Estados Unidos, y para posibles ataques contra el territorio nacional de
Estados Unidos. Ellis señala al puerto de aguas profundas de Chancay, Perú,
como un ejemplo principal del tipo de instalaciones que podrían convertirse en
una "base de operaciones intermedia de la RPC" para dichos ataques.
El escrito de Ellis tiene una obsesión al estilo
del Dr. Strangelove. Por la forma en que escribe, uno pensaría que el Ejército
Popular de Liberación de China ya está posicionando sus fuerzas en proyectos y
empresas chinas, preparándose para cerrar las cadenas de suministro de Estados
Unidos. Igualmente peligrosas son todas esas actividades diplomáticas chinas y
los intercambios personales, que brindan "ventanas" a través de las
cuales China puede recopilar inteligencia en tiempos de guerra y obtener tal influencia
que China podría convencer a los gobiernos de permanecer neutrales o incluso
apoyar a China en el próximo conflicto global entre Estados Unidos y China.
Ellis llega al punto de advertir que, si uno o más
países de la región rompen relaciones con Taiwán y reconocen a la República
Popular China, eso podría precipitar una acción militar china para “retomar”
Taiwán. (Cinco de las 13 naciones que todavía tienen relaciones diplomáticas
con Taiwán se encuentran en esta región). Ellis está más preocupado de que llegue
al poder en Haití un nuevo gobierno (porque gobierna alguien que no fue electo,
Ariel Henry, y está contaminado por el narcotráfico) que por el genocidio que
ocurre en el país bajo este presidente. ¿Por qué? Porque en entrevistas
extraoficiales con expertos en Haití en octubre de 2022, descubrió que “la
mayoría de los actores interesados en reemplazar al primer ministro no electo
de Haití, Ariel Henry, todos quieren reconocer a la República Popular China”.
La conclusión de todo esto es que ya no se tolerará
la neutralidad. Ellis ordena:
Para los mandatarios, planificadores militares y
analistas latinoamericanos, es imperativo anticipar cómo la región, considerada
durante mucho tiempo una zona de relativa paz, podría convertirse en objeto de
lucha como resultado indirecto de la agresión de la República Popular China
contra Taiwán, incluso si fuesen ciertas las afirmaciones de la RPC de que
no tiene designios militares en el hemisferio. [Énfasis añadido].
“Tememos que puedas
desarrollarte”
La general Laura Richardson, jefa del Comando Sur
de Estados Unidos (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés), transmitió este mismo mensaje a un
público más amplio, en su aparición el 19 de enero en la Serie de Comandantes
del Atlantic Council, transmitida por Internet.
Richardson dijo que la participación de los países de la región en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y su aceptación de los proyectos de inversión chinos, es la principal amenaza a la seguridad nacional para el territorio estadounidense. Cuando se le preguntó, qué amenaza a la seguridad la mantiene despierta por la noche, respondió: la inversión china en infraestructura crítica e instalaciones espaciales en la región.
Antena de la
Estación Espacio Lejano, provincia de Neuquén, Argentina. La opera la
Administración Nacional del Espacio de China, como parte de su Red de Espacio
Profundo, para la gestión de misiones interplanetarias, en colaboración con la
Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina. Estados Unidos,
Rusia, Europa, Japón e India también disponen de redes de espacio profundo.
El Comando Sur de Estados Unidos, Richardson,
Ellis, y demás, todos están cantando la misma melodía sobre la política
regional. En su intervención en el Foro del Instituto Aspen el 20 de julio
pasado, Richardson advirtió que China está construyendo “infraestructura
crítica en la región: puertos de aguas profundas, telecomunicaciones, espacio,
inteligencia de señales (SIGINT), estos proyectos de infraestructura, a menudo
bajo el disfraz de la economía y la investigación”. Expresó su horror porque no
solo 21 países de la región participan en la Iniciativa de la Franja y la Ruta,
sino que 25 países tienen proyectos chinos “dentro de su país: una estación de
metro, un ferrocarril, una carretera, telecomunicaciones, una represa,
proyectos bajo la apariencia de economía”.
La asistencia de China para ayudar a los vecinos de
Estados Unidos a participar en la exploración espacial es objeto de un ataque
particularmente visceral, tanto de Richardson como de Ellis, quienes exponen
públicamente lo que se les ha dicho a los gobiernos en privado: estos proyectos
deben cerrarse. En su artículo sobre “Conflicto estratégico”, Ellis se centró
en todo, desde el grupo de trabajo espacial China-CELAC en 2021 hasta los cinco
satélites meteorológicos y de monitoreo de la Tierra que China y Brasil han
construido y lanzado desde que se estableció el programa CEBRS en 1999. Los
satélites boliviano y venezolano desarrollados y desplegados en conjunto con
China, el radar de espacio profundo de Argentina en Neuquén, la participación
de Perú en la Organización de Cooperación Espacial Asia-Pacífico e incluso toda
la cooperación china en los observatorios astronómicos de la región están todos
etiquetados como operaciones enemigas sospechosas.
¡Esto es una locura criminal! Actualmente, más de
170 millones de personas viven en la más absoluta pobreza en esta región, y las
cifras aumentan rápidamente. La infraestructura y el espacio son precisamente
el tipo de proyectos de desarrollo que Wall Street y los cárteles de las
materias primas se han negado a permitir que construyan esos países, pero que
se requieren para generar la productividad necesaria para erradicar la pobreza
de una vez por todas en la región, como lo ha hecho China.
“Sus recursos son
nuestras riquezas”
Richardson admitió en Aspen que los gobiernos de la
región quieren este tipo de proyectos “para mostrar algún progreso para sus
países”, pero alegó que solo terminan con “deudas en espiral” con China. Luego,
con cara seria y sin mencionar a Wall Street o al FMI, salió con el cuento de
que: “Nosotros no ponemos ataduras a lo que hacemos”. Simplemente “ayudamos a
estos países a comprender dónde están, lo qué tienen que hacer”.
Aún más rica fue su ataque en el foro de Aspen a la
inversión china en proyectos de desarrollo en la región —proyectos que Estados
Unidos se niega a ofrecer a sus vecinos— a las que calificó de “extracciones”
(y no se mordió la lengua). Sin embargo, ella había comenzado esa misma charla
exclamando que esta región es importante para los intereses de seguridad
nacional de Estados Unidos, porque…
Nuestros competidores saben, nuestros adversarios
saben que esta región es tan rica en recursos… Es rica fuera de lo común... El
sesenta por ciento del litio del mundo está en la región. Tienes crudo pesado.
Tienes crudo dulce ligero. Hay elementos de tierras raras. Tienes el Amazonas,
que se le llama los pulmones del mundo. Tienes el 31% del agua dulce del mundo
aquí en esta región, y hay adversarios que se aprovechan de esta región todos
los días en nuestro vecindario.
El gobierno de Estados Unidos ha estado advirtiendo
a todos los países del mundo que no deben tratar con empresas chinas, porque
detrás de cada una, está el gobierno de la República Popular China, pero
Richardson se jactó de que fue el Comando Sur de Estados Unidos el que organizó
el año pasado una delegación de Business Executives for National Security”
(Ejecutivos de Empresa por la Seguridad Nacional) de Estados Unidos para
visitar Guyana, como parte de la política de “disuasión integrada” del
Departamento de Defensa. La general explicó: “¿Por qué es tan importante
Guyana? Bueno, acaban de descubrir crudo dulce ligero en las costas de su
país…”.
Guardia Nacional es enorme. Tenemos el programa más
grande de asociación estatal de la Guardia Nacional. Ha surgido un par de veces
con Ucrania. Ucrania tiene el programa de asociación estatal con California.
¿Cómo empezamos inicialmente nuestra gran coordinación con Ucrania? Se
aprovechó del programa de asociación estatal de la Guardia Nacional que tenía
California. Pero yo tengo el mayor de todos los co-coms [comandos militares
regionales de Estados Unidos]. Tengo 24 programas de asociación estatal [para]
utilizarlos al enésimo grado”.
¿Permitirá realmente Iberoamérica convertirse en la
nueva Ucrania en la guerra de dos frentes de la OTAN Global contra Rusia y
China?
Gretchen Small es investigadora decana y artículista de Executive Inteligence Review, experta en temas sobre Iberoamérica.
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