Gasto enorme el próximo año, para inducir la decisión de sólo el 48 por ciento de mexicanos
Por CRóNICA10
El INE registrará un gasto de campaña
descomunal, que vuelve a la actividad política una palestra de derroche y
ganancias para los negocios electorales, óigase, empresas de propaganda, de
logística, de encuestas, de medios electrónicos y de compra del voto.
Esto debió cambiar con un nuevo
régimen político austero y de debate e inteligencia para que el país avanzara a
una amplia participación popular en los asuntos públicos.
Pero esto no sucedió. Y es que cuando
piden el voto se arrastran y descienden de su pedestal, y cuando tienen el
poder se encaraman en los edificios, los órganos de legislación, los palacios
estatales y municipales y los cierran al pueblo, como el senado y la cámara de
diputados. Los edificios se cierran inaccesibles a la gente común. Los palacios
estatales se llenan de guaruras y vigilancia, los gobernadores de Morena se
vuelven los mismos déspotas que fueron los gobernadores del Prianrredé antes de
2018.
El régimen cambió en poca proporción,
pero siguió casi igual, dejando intactas costumbres autoritarias, reparto
nepotista, decisiones desde arriba, mangoneo del presupuesto y perpetuación y
reelección en los cargos públicos.
Una bofetada al buen criterio de la
gente.
La sociedad no ve salida, se resigna
a malentender que los de ahora son iguales que los de ayer.
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