Hermosillo: cuentas sin saldar y cochupos electoreros
Representan continuismo, los que pretenden la capital
Morena adelanta sus definiciones, la oposición enfrenta sus propias divisiones y una ciudad exigente observa. Más allá de los nombres y las encuestas, la verdadera disputa debería centrarse en los resultados de gobierno.
Por
Leonardo Reichel Urroz
Análisis político | 9 de octubre de 2026
La
carrera por la presidencia municipal de Hermosillo ha comenzado mucho antes de
que los tiempos electorales lo indiquen. Y aunque todavía falta un largo trecho
para las elecciones de 2027, los movimientos recientes permiten advertir que la
capital de Sonora será escenario de una de las contiendas políticas más
interesantes del estado.
No
solamente estará en juego el Ayuntamiento. También se pondrán a prueba la
capacidad de Morena para recuperar una ciudad que perdió en 2021, la fortaleza
del proyecto encabezado por Antonio Astiazarán y la habilidad de los distintos
partidos para construir candidaturas capaces de convencer a un electorado que
ha demostrado independencia de criterio.
La
reciente decisión de Fernando Rojo de la Vega de abandonar sus aspiraciones
municipales y respaldar a Célida López Cárdenas constituye un movimiento
significativo. Después de que Morena designara a la expresidenta municipal
coordinadora de Defensa de la Transformación en Hermosillo, su posición quedó
considerablemente fortalecida.
Aunque
ese nombramiento no equivale todavía a una candidatura electoral formal, todo
indica que Célida se perfila como la principal opción del partido gobernante.
Sin embargo, una cosa es obtener el respaldo de las dirigencias y otra muy distinta conquistar la confianza de los ciudadanos y ahí comienza la verdadera historia.
Célida
López: la experiencia y el desafío de regresar
La
consolada con la presunta candidatura a Hermosillo por Morena, no es una figura improvisada. Gobernó
Hermosillo entre 2018 y 2021, conoce la administración municipal y posee
experiencia en distintas responsabilidades del Gobierno del Estado.
Su
gestión tuvo aciertos que sería injusto desconocer. Destacan los esfuerzos para
estabilizar la recolección de basura, contener el endeudamiento y reorganizar
determinados servicios públicos.
En 2020
reportó una reducción de obligaciones financieras cercana a 212 millones de
pesos, mientras que su administración enfrentó las consecuencias económicas y
sociales de la pandemia.
Pero
también dejó pendientes importantes, especialmente en agua potable,
pavimentación y eficiencia administrativa.
El
organismo operador del agua presentaba graves deficiencias financieras y
operativas. Evaluaciones ciudadanas señalaron que su eficiencia se encontraba
en niveles preocupantes, un problema que no nació con Célida, pero que tampoco
logró resolver.
Su derrota
frente a Antonio Astiazarán en 2021 constituye un antecedente político que no
puede ignorarse.
Si
pretende regresar, tendrá que explicar qué aprendió de aquella experiencia, qué
errores reconoce y qué haría de manera diferente.
La ciudadanía tiene derecho a exigir algo más que la promesa de una segunda oportunidad.
Astiazarán:
resultados visibles y problemas persistentes
Antonio
Astiazarán ha conseguido algo que Morena no pudo impedir: ganar dos elecciones
municipales consecutivas en Hermosillo, primero en 2021 y después en 2024.
Su
administración ha desarrollado una política de inversión en infraestructura que
constituye uno de sus principales argumentos de gobierno.
En
septiembre de 2026 presentó un balance de 5,365.9 millones de pesos invertidos
en 474 obras, incluyendo intervenciones viales, infraestructura hidráulica y
proyectos de modernización urbana.
Son
cifras importantes, aunque deben interpretarse con responsabilidad: representan
montos acumulados reportados por el Ayuntamiento y no necesariamente una
evaluación independiente de la calidad de cada obra.
En
seguridad existe un indicador favorable. De acuerdo con datos de la Encuesta
Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, la percepción de inseguridad
pasó de 66.8% en septiembre de 2021 a 43.2% en junio de 2026.
La
mejoría es considerable, aunque la percepción ciudadana no equivale
automáticamente a una reducción proporcional de todos los delitos.
También
se han reportado avances en materia financiera, reducción de obligaciones de
largo plazo y una mejor evaluación crediticia del municipio.
Pero
sería igualmente equivocado presentar a Astiazarán como un gobernante que ha
resuelto todos los problemas de Hermosillo.
El agua
continúa siendo una preocupación estructural. Persisten pérdidas importantes en
la red, deficiencias de medición y dificultades de abastecimiento. Numerosas
colonias siguen padeciendo calles deterioradas, y el crecimiento urbano demanda
soluciones de largo plazo.
Después de cinco años en el Ayuntamiento, el alcalde ya no puede atribuir todas esas dificultades a las administraciones anteriores ya que su gobierno tiene resultados que defender, pero también responsabilidades que asumir.
Y si sus
aspiraciones políticas se proyectan hacia la gubernatura, será inevitable que
los ciudadanos examinen tanto sus realizaciones como sus pendientes.
El agua:
el problema que desnuda a todos los gobiernos
Hay un
asunto que debería obligar a los aspirantes a abandonar las frases de campaña y
presentar propuestas técnicas: el futuro del agua en Hermosillo.
En una
ciudad desértica, con crecimiento demográfico, sequías recurrentes y una
infraestructura hidráulica que requiere inversiones constantes, el
abastecimiento no puede depender solamente de medidas de emergencia.
Durante
la administración de Célida López se señalaron graves problemas de eficiencia
en Agua de Hermosillo.
Durante
la de Astiazarán se han realizado inversiones y acciones de mantenimiento, pero
los diagnósticos ciudadanos y los propios documentos municipales siguen
reconociendo pérdidas significativas de agua.
El Plan
Municipal de Desarrollo 2025-2027 consignó una eficiencia física cercana al
45%, aunque mediciones y declaraciones posteriores han utilizado cifras diferentes.
Esto
obliga a una conclusión incómoda para ambos proyectos políticos: ninguno puede
presumir que Hermosillo haya superado su problema hidráulico estructural.
Quien aspire a gobernar la capital deberá explicar cómo financiará la renovación de redes, reducirá fugas, mejorará la medición y garantizará el suministro sin comprometer el futuro del recurso, en este tema, las buenas intenciones ya no son suficientes.
Morena:
una candidatura adelantada y varios grupos por integrar
La
designación de Célida López reduce considerablemente la incertidumbre interna
de Morena, pero no elimina la existencia de otros liderazgos.
Paulina
Ocaña Encinas representa una generación joven con experiencia administrativa y
cercanía con el Gobierno del Estado. Wendy Briceño Zuloaga cuenta con
trayectoria legislativa y reconocimiento dentro del movimiento. Jacobo Mendoza
Ruiz aporta experiencia partidista, mientras que María Eduwiges Espinoza Tapia
mantiene vínculos con sectores sociales y populares.
Fernando
Rojo de la Vega, por su parte, ha optado públicamente por respaldar a Célida y
permanecer dentro del proyecto político de Morena.
En los
partidos aliados también existen figuras con aspiraciones y capital político
propio.
David
Figueroa Ortega y Omar del Valle Colosio, vinculados al Partido Verde, poseen
experiencia legislativa y administrativa. En el Partido del Trabajo destacan
Diana Karina Barreras Samaniego y René García Rojo.
La
cuestión es si estos liderazgos aceptarán integrarse a una candidatura común o
buscarán negociar espacios políticos que les permitan conservar presencia.
Morena tiene una ventaja evidente: gobierna Sonora y cuenta con una estructura territorial considerable, pero también enfrenta un riesgo conocido en la política mexicana: confundir la disciplina de los dirigentes con la unidad efectiva de los electores, las fotografías de respaldo no garantizan votos.
La
oposición: entre la continuidad y sus propias contradicciones
Si Morena
parece avanzar hacia una definición, la oposición enfrenta una situación más
compleja.
Flor
Ayala Robles Linares aparece entre los perfiles con mayores posibilidades de
representar una candidatura vinculada al proyecto municipal actual. Su
experiencia legislativa y administrativa constituye un activo importante, pero
necesitaría conseguir respaldo suficiente entre las distintas corrientes del
PAN y del PRI.
Gildardo
Real Ramírez, dirigente estatal panista, cuenta con experiencia política y
capacidad de organización. También han sido mencionados Ramón Corral Aguirre y
Luis Agustín Rodríguez Torres, perfiles con distintas trayectorias dentro del
panismo.
Sin
embargo, el movimiento más significativo de los últimos días ha sido la salida
de Alejandro López Caballero del PAN.
El
expresidente municipal, que gobernó Hermosillo entre 2012 y 2015, expresó
desacuerdos con el procedimiento interno y con la posible alianza con el PRI, su
separación introduce una variable importante.
Si López
Caballero decide participar mediante otra fuerza política, particularmente
Movimiento Ciudadano, podría atraer una parte del electorado opositor
tradicional y modificar los equilibrios de la contienda.
Pero
también podría generar una competencia que beneficie indirectamente a Morena.
Por
ahora, no existe una candidatura formal que permita dar por hecho ese
escenario.
Movimiento
Ciudadano, encabezado en Sonora por Natalia Rivera Grijalva, tampoco puede
descartarse. Su participación en la elección municipal de 2024 demostró que
existe un sector ciudadano dispuesto a considerar una alternativa distinta a
los dos bloques predominantes.
La
oposición tiene experiencia de gobierno, reconocimiento electoral y una
administración municipal que puede mostrar obras y resultados.
Su
principal amenaza podría no encontrarse en Morena, sino en su propia
incapacidad para ponerse de acuerdo.
El dato
electoral que nadie debería olvidar
En 2024,
Antonio Astiazarán obtuvo aproximadamente 155 mil votos, frente a unos 134 mil
de María Dolores del Río, candidata de Morena y sus aliados, según el cómputo
municipal publicado entonces, la diferencia fue cercana a 21 mil sufragios.
Movimiento Ciudadano, con Natalia Rivera, consiguió alrededor de 41 mil votos, con estos números merecen atención porque muestran que la elección de Hermosillo no estaba decidida de antemano y que una tercera fuerza puede influir considerablemente en el resultado.
Sin
embargo, tampoco sería correcto suponer que los votos pertenecen permanentemente
a los partidos o que pueden transferirse automáticamente de un candidato a
otro.
Las
circunstancias cambian, las alianzas se modifican y los electores toman
decisiones propias y Hermosillo ha demostrado que puede votar de manera
diferente al resto de Sonora.
Esa característica convierte a la capital en un territorio políticamente competitivo y obliga a todos los aspirantes a trabajar más allá de sus estructuras partidistas.
¿Quién
tiene realmente los méritos para gobernar?
En las
próximas semanas seguramente conoceremos nuevas encuestas, declaraciones de
respaldo, encuentros entre dirigentes y movimientos de quienes buscan
acomodarse en la contienda, todo ello forma parte de la vida política.
Pero
sería lamentable que el debate se redujera a determinar quién cuenta con la
simpatía del gobernador, quién recibe el apoyo del alcalde o quién aparece
mejor colocado en una medición de popularidad.
Los
méritos de un aspirante deberían evaluarse mediante criterios más exigentes.
Experiencia
administrativa, integridad, capacidad de negociación, conocimiento de los
problemas urbanos, independencia de criterio y resultados verificables tendrían
que pesar más que la cercanía con los grupos de poder.
Célida
López posee experiencia municipal, pero deberá responder por los pendientes de
su primera administración.
Antonio
Astiazarán cuenta con realizaciones importantes, pero tendrá que demostrar que
la inversión pública ha producido beneficios sostenibles y no solamente obras
visibles.
Flor
Ayala, Gildardo Real y los demás aspirantes opositores necesitarán explicar qué
pueden aportar personalmente, más allá de la continuidad de un proyecto
político.
Y quienes
representan a Morena, al Verde, al PT o a Movimiento Ciudadano deberán
presentar propuestas propias, capaces de resistir el examen público.
Porque una candidatura no debería ser una recompensa por lealtades partidistas ni una concesión negociada entre dirigentes, debería ser una responsabilidad frente a la sociedad.
Hermosillo no necesita una guerra de fotografías
La
capital de Sonora tiene desafíos demasiado importantes para reducir su futuro a
una competencia de imágenes, encuestas y declaraciones.
El agua,
la seguridad, la pavimentación, la movilidad, la deuda y la calidad de los
servicios públicos no distinguen colores partidistas.
Una fuga
de agua no pregunta quién gobierna. Un bache no reconoce ideologías. Una
familia preocupada por su seguridad no encuentra tranquilidad en un discurso
electoral.
Por eso
sería deseable que la contienda de 2027 se convirtiera en un ejercicio serio de
evaluación pública.
Que
Célida López explique sus aciertos y errores. Que Antonio Astiazarán rinda
cuentas de sus resultados y pendientes. Que quienes aspiren a sucederlo
presenten proyectos viables, presupuestos realistas y compromisos medibles.
Que las
universidades, los organismos ciudadanos y los especialistas participen en la
discusión con datos, no con consignas.
Y que los
partidos comprendan que la confianza pública no se hereda ni se decreta.
La gran
pregunta de Hermosillo no es quién logrará quedarse con la candidatura, sino
quién podrá demostrar que merece la responsabilidad de gobernar la ciudad.
Al final,
las alianzas pueden abrir las puertas del poder, pero solamente los resultados
justifican permanecer en él.
La capital sonorense merece una elección donde se confronten ideas, capacidades y proyectos, no agravios personales ni fidelidades políticas, porque gobernar Hermosillo no consiste en ganar una elección, consiste en administrar con honestidad, resolver problemas y dejar una ciudad mejor que la recibida y esa, por encima de cualquier encuesta, debería ser la verdadera medida del mérito político.
Referencias
para la evaluación
·
Ayuntamiento
de Hermosillo: informes municipales de resultados de 2020, 2021, 2024 y
septiembre de 2026.
· Instituto
Superior de Auditoría y Fiscalización de Sonora: Cuenta Pública Municipal 2024.
·
INEGI:
Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, septiembre de 2021 y junio de
2026.
·
Hermosillo
¿Cómo Vamos?: evaluaciones municipales de 2021, diagnóstico del agua de 2025 y
agenda hídrica de 2026.
·
Instituto
Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora: resultados del
proceso electoral municipal 2024.
·
Información
periodística publicada por Sonora Presente, Uniradio, Proyecto Puente y El
Imparcial sobre los movimientos partidistas de octubre de 2026.
·
Nota
editorial: Las cifras de inversión y gestión citadas corresponden a reportes de
las administraciones respectivas. La comparación considera diferencias en la
duración de los mandatos y no atribuye exclusivamente a los ayuntamientos los
resultados que dependen de otras autoridades o factores externos.

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