sábado, 10 de octubre de 2026

Hermosillo, disputa por el mando alcaldesco

 Hermosillo: cuentas sin saldar y cochupos electoreros

Representan continuismo, los que pretenden la capital

Morena adelanta sus definiciones, la oposición enfrenta sus propias divisiones y una ciudad exigente observa. Más allá de los nombres y las encuestas, la verdadera disputa debería centrarse en los resultados de gobierno.

Por Leonardo Reichel Urroz

Análisis político | 9 de octubre de 2026

La carrera por la presidencia municipal de Hermosillo ha comenzado mucho antes de que los tiempos electorales lo indiquen. Y aunque todavía falta un largo trecho para las elecciones de 2027, los movimientos recientes permiten advertir que la capital de Sonora será escenario de una de las contiendas políticas más interesantes del estado.

No solamente estará en juego el Ayuntamiento. También se pondrán a prueba la capacidad de Morena para recuperar una ciudad que perdió en 2021, la fortaleza del proyecto encabezado por Antonio Astiazarán y la habilidad de los distintos partidos para construir candidaturas capaces de convencer a un electorado que ha demostrado independencia de criterio.

La reciente decisión de Fernando Rojo de la Vega de abandonar sus aspiraciones municipales y respaldar a Célida López Cárdenas constituye un movimiento significativo. Después de que Morena designara a la expresidenta municipal coordinadora de Defensa de la Transformación en Hermosillo, su posición quedó considerablemente fortalecida.

Aunque ese nombramiento no equivale todavía a una candidatura electoral formal, todo indica que Célida se perfila como la principal opción del partido gobernante.

Sin embargo, una cosa es obtener el respaldo de las dirigencias y otra muy distinta conquistar la confianza de los ciudadanos y ahí comienza la verdadera historia.

Célida López: la experiencia y el desafío de regresar

La consolada con la presunta candidatura a Hermosillo por Morena,  no es una figura improvisada. Gobernó Hermosillo entre 2018 y 2021, conoce la administración municipal y posee experiencia en distintas responsabilidades del Gobierno del Estado.

Su gestión tuvo aciertos que sería injusto desconocer. Destacan los esfuerzos para estabilizar la recolección de basura, contener el endeudamiento y reorganizar determinados servicios públicos.

En 2020 reportó una reducción de obligaciones financieras cercana a 212 millones de pesos, mientras que su administración enfrentó las consecuencias económicas y sociales de la pandemia.

Pero también dejó pendientes importantes, especialmente en agua potable, pavimentación y eficiencia administrativa.

El organismo operador del agua presentaba graves deficiencias financieras y operativas. Evaluaciones ciudadanas señalaron que su eficiencia se encontraba en niveles preocupantes, un problema que no nació con Célida, pero que tampoco logró resolver.

Su derrota frente a Antonio Astiazarán en 2021 constituye un antecedente político que no puede ignorarse.

Si pretende regresar, tendrá que explicar qué aprendió de aquella experiencia, qué errores reconoce y qué haría de manera diferente.

La ciudadanía tiene derecho a exigir algo más que la promesa de una segunda oportunidad.

Astiazarán: resultados visibles y problemas persistentes

Antonio Astiazarán ha conseguido algo que Morena no pudo impedir: ganar dos elecciones municipales consecutivas en Hermosillo, primero en 2021 y después en 2024.

Su administración ha desarrollado una política de inversión en infraestructura que constituye uno de sus principales argumentos de gobierno.

En septiembre de 2026 presentó un balance de 5,365.9 millones de pesos invertidos en 474 obras, incluyendo intervenciones viales, infraestructura hidráulica y proyectos de modernización urbana.

Son cifras importantes, aunque deben interpretarse con responsabilidad: representan montos acumulados reportados por el Ayuntamiento y no necesariamente una evaluación independiente de la calidad de cada obra.

En seguridad existe un indicador favorable. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, la percepción de inseguridad pasó de 66.8% en septiembre de 2021 a 43.2% en junio de 2026.

La mejoría es considerable, aunque la percepción ciudadana no equivale automáticamente a una reducción proporcional de todos los delitos.

También se han reportado avances en materia financiera, reducción de obligaciones de largo plazo y una mejor evaluación crediticia del municipio.

Pero sería igualmente equivocado presentar a Astiazarán como un gobernante que ha resuelto todos los problemas de Hermosillo.

El agua continúa siendo una preocupación estructural. Persisten pérdidas importantes en la red, deficiencias de medición y dificultades de abastecimiento. Numerosas colonias siguen padeciendo calles deterioradas, y el crecimiento urbano demanda soluciones de largo plazo.

Después de cinco años en el Ayuntamiento, el alcalde ya no puede atribuir todas esas dificultades a las administraciones anteriores ya que su gobierno tiene resultados que defender, pero también responsabilidades que asumir.

Y si sus aspiraciones políticas se proyectan hacia la gubernatura, será inevitable que los ciudadanos examinen tanto sus realizaciones como sus pendientes.

El agua: el problema que desnuda a todos los gobiernos

Hay un asunto que debería obligar a los aspirantes a abandonar las frases de campaña y presentar propuestas técnicas: el futuro del agua en Hermosillo.

En una ciudad desértica, con crecimiento demográfico, sequías recurrentes y una infraestructura hidráulica que requiere inversiones constantes, el abastecimiento no puede depender solamente de medidas de emergencia.

Durante la administración de Célida López se señalaron graves problemas de eficiencia en Agua de Hermosillo.

Durante la de Astiazarán se han realizado inversiones y acciones de mantenimiento, pero los diagnósticos ciudadanos y los propios documentos municipales siguen reconociendo pérdidas significativas de agua.

El Plan Municipal de Desarrollo 2025-2027 consignó una eficiencia física cercana al 45%, aunque mediciones y declaraciones posteriores han utilizado cifras diferentes.

Esto obliga a una conclusión incómoda para ambos proyectos políticos: ninguno puede presumir que Hermosillo haya superado su problema hidráulico estructural.

Quien aspire a gobernar la capital deberá explicar cómo financiará la renovación de redes, reducirá fugas, mejorará la medición y garantizará el suministro sin comprometer el futuro del recurso, en este tema, las buenas intenciones ya no son suficientes.

Morena: una candidatura adelantada y varios grupos por integrar

La designación de Célida López reduce considerablemente la incertidumbre interna de Morena, pero no elimina la existencia de otros liderazgos.

Paulina Ocaña Encinas representa una generación joven con experiencia administrativa y cercanía con el Gobierno del Estado. Wendy Briceño Zuloaga cuenta con trayectoria legislativa y reconocimiento dentro del movimiento. Jacobo Mendoza Ruiz aporta experiencia partidista, mientras que María Eduwiges Espinoza Tapia mantiene vínculos con sectores sociales y populares.

Fernando Rojo de la Vega, por su parte, ha optado públicamente por respaldar a Célida y permanecer dentro del proyecto político de Morena.

En los partidos aliados también existen figuras con aspiraciones y capital político propio.

David Figueroa Ortega y Omar del Valle Colosio, vinculados al Partido Verde, poseen experiencia legislativa y administrativa. En el Partido del Trabajo destacan Diana Karina Barreras Samaniego y René García Rojo.

La cuestión es si estos liderazgos aceptarán integrarse a una candidatura común o buscarán negociar espacios políticos que les permitan conservar presencia.

Morena tiene una ventaja evidente: gobierna Sonora y cuenta con una estructura territorial considerable, pero también enfrenta un riesgo conocido en la política mexicana: confundir la disciplina de los dirigentes con la unidad efectiva de los electores, las fotografías de respaldo no garantizan votos.

La oposición: entre la continuidad y sus propias contradicciones

Si Morena parece avanzar hacia una definición, la oposición enfrenta una situación más compleja.

Flor Ayala Robles Linares aparece entre los perfiles con mayores posibilidades de representar una candidatura vinculada al proyecto municipal actual. Su experiencia legislativa y administrativa constituye un activo importante, pero necesitaría conseguir respaldo suficiente entre las distintas corrientes del PAN y del PRI.

Gildardo Real Ramírez, dirigente estatal panista, cuenta con experiencia política y capacidad de organización. También han sido mencionados Ramón Corral Aguirre y Luis Agustín Rodríguez Torres, perfiles con distintas trayectorias dentro del panismo.

Sin embargo, el movimiento más significativo de los últimos días ha sido la salida de Alejandro López Caballero del PAN.

El expresidente municipal, que gobernó Hermosillo entre 2012 y 2015, expresó desacuerdos con el procedimiento interno y con la posible alianza con el PRI, su separación introduce una variable importante.

Si López Caballero decide participar mediante otra fuerza política, particularmente Movimiento Ciudadano, podría atraer una parte del electorado opositor tradicional y modificar los equilibrios de la contienda.

Pero también podría generar una competencia que beneficie indirectamente a Morena.

Por ahora, no existe una candidatura formal que permita dar por hecho ese escenario.

Movimiento Ciudadano, encabezado en Sonora por Natalia Rivera Grijalva, tampoco puede descartarse. Su participación en la elección municipal de 2024 demostró que existe un sector ciudadano dispuesto a considerar una alternativa distinta a los dos bloques predominantes.

La oposición tiene experiencia de gobierno, reconocimiento electoral y una administración municipal que puede mostrar obras y resultados.

Su principal amenaza podría no encontrarse en Morena, sino en su propia incapacidad para ponerse de acuerdo.

El dato electoral que nadie debería olvidar

En 2024, Antonio Astiazarán obtuvo aproximadamente 155 mil votos, frente a unos 134 mil de María Dolores del Río, candidata de Morena y sus aliados, según el cómputo municipal publicado entonces, la diferencia fue cercana a 21 mil sufragios.

Movimiento Ciudadano, con Natalia Rivera, consiguió alrededor de 41 mil votos, con estos números merecen atención porque muestran que la elección de Hermosillo no estaba decidida de antemano y que una tercera fuerza puede influir considerablemente en el resultado.

Sin embargo, tampoco sería correcto suponer que los votos pertenecen permanentemente a los partidos o que pueden transferirse automáticamente de un candidato a otro.

Las circunstancias cambian, las alianzas se modifican y los electores toman decisiones propias y Hermosillo ha demostrado que puede votar de manera diferente al resto de Sonora.

Esa característica convierte a la capital en un territorio políticamente competitivo y obliga a todos los aspirantes a trabajar más allá de sus estructuras partidistas.

¿Quién tiene realmente los méritos para gobernar?

En las próximas semanas seguramente conoceremos nuevas encuestas, declaraciones de respaldo, encuentros entre dirigentes y movimientos de quienes buscan acomodarse en la contienda, todo ello forma parte de la vida política.

Pero sería lamentable que el debate se redujera a determinar quién cuenta con la simpatía del gobernador, quién recibe el apoyo del alcalde o quién aparece mejor colocado en una medición de popularidad.

Los méritos de un aspirante deberían evaluarse mediante criterios más exigentes.

Experiencia administrativa, integridad, capacidad de negociación, conocimiento de los problemas urbanos, independencia de criterio y resultados verificables tendrían que pesar más que la cercanía con los grupos de poder.

Célida López posee experiencia municipal, pero deberá responder por los pendientes de su primera administración.

Antonio Astiazarán cuenta con realizaciones importantes, pero tendrá que demostrar que la inversión pública ha producido beneficios sostenibles y no solamente obras visibles.

Flor Ayala, Gildardo Real y los demás aspirantes opositores necesitarán explicar qué pueden aportar personalmente, más allá de la continuidad de un proyecto político.

Y quienes representan a Morena, al Verde, al PT o a Movimiento Ciudadano deberán presentar propuestas propias, capaces de resistir el examen público.

Porque una candidatura no debería ser una recompensa por lealtades partidistas ni una concesión negociada entre dirigentes, debería ser una responsabilidad frente a la sociedad.













Hermosillo no necesita una guerra de fotografías

La capital de Sonora tiene desafíos demasiado importantes para reducir su futuro a una competencia de imágenes, encuestas y declaraciones.

El agua, la seguridad, la pavimentación, la movilidad, la deuda y la calidad de los servicios públicos no distinguen colores partidistas.

Una fuga de agua no pregunta quién gobierna. Un bache no reconoce ideologías. Una familia preocupada por su seguridad no encuentra tranquilidad en un discurso electoral.

Por eso sería deseable que la contienda de 2027 se convirtiera en un ejercicio serio de evaluación pública.

Que Célida López explique sus aciertos y errores. Que Antonio Astiazarán rinda cuentas de sus resultados y pendientes. Que quienes aspiren a sucederlo presenten proyectos viables, presupuestos realistas y compromisos medibles.

Que las universidades, los organismos ciudadanos y los especialistas participen en la discusión con datos, no con consignas.

Y que los partidos comprendan que la confianza pública no se hereda ni se decreta.

La gran pregunta de Hermosillo no es quién logrará quedarse con la candidatura, sino quién podrá demostrar que merece la responsabilidad de gobernar la ciudad.

Al final, las alianzas pueden abrir las puertas del poder, pero solamente los resultados justifican permanecer en él.

La capital sonorense merece una elección donde se confronten ideas, capacidades y proyectos, no agravios personales ni fidelidades políticas, porque gobernar Hermosillo no consiste en ganar una elección, consiste en administrar con honestidad, resolver problemas y dejar una ciudad mejor que la recibida y esa, por encima de cualquier encuesta, debería ser la verdadera medida del mérito político.

Referencias para la evaluación

·        Ayuntamiento de Hermosillo: informes municipales de resultados de 2020, 2021, 2024 y septiembre de 2026.

· Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización de Sonora: Cuenta Pública Municipal 2024.

·        INEGI: Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, septiembre de 2021 y junio de 2026.

·        Hermosillo ¿Cómo Vamos?: evaluaciones municipales de 2021, diagnóstico del agua de 2025 y agenda hídrica de 2026.

·        Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora: resultados del proceso electoral municipal 2024.

·        Información periodística publicada por Sonora Presente, Uniradio, Proyecto Puente y El Imparcial sobre los movimientos partidistas de octubre de 2026.

·        Nota editorial: Las cifras de inversión y gestión citadas corresponden a reportes de las administraciones respectivas. La comparación considera diferencias en la duración de los mandatos y no atribuye exclusivamente a los ayuntamientos los resultados que dependen de otras autoridades o factores externos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario