martes, 10 de marzo de 2026

Acabar al pequeño comercio, un gobierno malo el actual

Destruir el pequeño comercio.
Por A. De la Torre.

Las tiendas de abarrotes prácticamente están destruidas por los Ocxos. Todo lo que tolera el actual gobierno, peor que los gobiernos del PRI del pasado, es para que la cantidad monetaria, el flujo de recursos sea canalizado y los reciban las grandes cadenas comerciales, que venden las tortillas a 12 pesos el kilogramo un precio subsidiado para enganchar a los clientes.

El actual gobierno con su Profeco neoliberal cerró sus oficinas de quejas en las ciudades y solo las dejó en las delegaciones una por capital estatal.

Desde ahí no se ayuda a la gente en todos los abusos de las cadenas comerciales, de los altos precios, de la falta de cumplimiento con lo estipulado en la calidad de productos y servicios, pero no les hacen nada, no los inspeccionan, no los sancionan, pero si se meten con el pequeño comercio para destruirlo como a las tortillerías que tienen que ofrecer su producto hasta la puerta de la casa, y eso no es pecado.

La regulación debe quedar en la secretaria de salud, en inspección y vigilancia municipal, para cumplir con las normas sanitarias y también con el peso de la bolsa de tortilla, eso puede regularse pero no prohibirse, es un gobierno más neoliberal que los prianistas, por que su carácter no se perdió, actualmente son más represivos.

El gobierno no tiene programas para alentar a las tiendas, al mercado popular, a impulsar sus negocios para mejorar el ingreso poblacional, a subsidiar con créditos y de exenciones de impuestos.

Pero no, es gente jodida, hay que joderla más.

En el pasado se dejaban las botellas de leche en las puertas de las casas por las madrugadas, después pasaba el cobrador y todo era normal, no había desconfianza. Actualmente la degradación moral hace que se genere la desconfianza a pesar de que dicen que el ingreso poblacional ha mejorado y que el gobierno ha mejorado sus regulaciones. Pamplinas.

Las grandes cadenas comerciales en supermercados tienen tortillerías y panaderías, tienen tanques de gas en sus techos y todos los días ya tienen la clientela, a pesar de que no tengan ganancias por vender esos productos básicos. El chiste es el gancho.

Las grandes cadenas acaparan el ingreso de la población y concentran el flujo monetario que tanta falta hace en los sectores sociales obreros para mejorar el nivel de vida y a las micro y pequeñas empresas.

En lugar de tener programas de apoyo a los abarrotes, a las tortillerías, a los negocios pequeños, el gobierno en una carrera desbocada por el capital comercial, obstaculiza esa pequeña y noble labor de ofrecer productos a los hogares trabajadores, que no pueden acudir a un expendio de víveres por su horario laboral.

El gobierno federal y los diputeibols y cenadores dicen que apoyan a la gente, pero en realidad no hacen nada por el ingreso poblacional porque son lacayos, una vez mas, del neoliberalismo.

Se requieren programas de apoyo a la pequeña empresa, al pequeño comercio, capacitación operativa y de ventas, orientación sanitaria y de pesas, pero no lo que pretenden: prohibición.

Se requieren créditos accesibles para abarrotes, farmacias, papelerías, mercerías, puestos del tianguis, ferreterías, fruterías y verdulerías, prestadores de servicios, plomeros, carpinteros, herreros, mecánicos y dejar de verlos como rezagos y sujetos de golpeteo hasta acabarlos.

Que el gobierno de la 4T promueva incentivos, impulso, apoyo a los pequeños negocios, que no sea tan inservible.

DICE LA NOTA:


Profeco contra venta de tortillas en hieleras.

La Profeco y autoridades sanitarias han comenzado a prohibir y sancionar la venta y transporte de tortillas en hieleras, ya sea en expendios o motocicletas, debido a que no garantizan condiciones higiénicas, carecen de etiquetado adecuado y no aseguran el peso correcto, poniendo en riesgo la salud del consumidor. 

El uso de hieleras improvisadas y el transporte en moto sin empaque adecuado contamina el producto y no conserva la temperatura adecuada.

Estas tortillas suelen no tener etiquetado, fecha de caducidad ni el peso garantizado.

Se han advertido multas de hasta 4 millones de pesos a quienes incumplan estas normas de higiene y venta.

Esta prohibición busca asegurar que la venta de alimentos cumpla con los estándares de calidad e higiene necesarios. 

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