La aristrocracia duracista
y otras raleas
El juego perverso del Moreprian
Por
Alejandro de la Torre D.
Nadie
puede dudar que el proyecto morenista que hizo presidente al Peje, fue
perturbado y hoy no es lo que aparentó en 2018.
Hoy en el
presente se ha convertido en el PRI del pasado, los sindicatos charros se
afilian en bloque, los protagonistas del cambio verdadero que empujaron no
gobernaron nunca.
Los obtenedores
del poder público traicionaron a las bases, a las buenas convicciones y eso de
entregarles cheques en blanco fue una barrabasada, fue un error garrafal del
proceso y no hubo ninguna expresión ni democrática, ni marxista, ni ciudadana o
popular que se opusiera.
Los
movimientos sociales del año pasado a mas de 40 días del año presente no rencendieron.
Ni los
agricultores, ni los maestros, ni el movimiento del sombrero, ni la generación
Z, ni los transportistas, ni las madres buscadoras, ni los grupos obreros que
pararon Silao, la VW, las maquiladoras tamaulipecas, los sindicatos
universitarios, o en Sonora el movimiento contra las presas, no muestran una
reanimación.
El
hegemonismo está más compacto que nunca.
La
invasión trumpista a Venezuela tiene una repercusión en el animo social
mexicano, en la perspectiva social y en la amenaza de perjudicar al actual
estado de cosas en México, que instintivamente entra la sociedad en autodefensa.
El nulo crecimiento
económico, los salarios mínimos incrementados pero el resto de los salarios en
deterioro general, el aumento de precios para el pueblo, que contrastan con las
tasas moldeadas de inflación con el objetivo de aparentar estabilidad, -ya lo habían
hecho así los gobiernos del PRI-, cuando los precios superan en siete años
hasta un incremento del 150 por ciento a pesar de que indiquen que la tasa de
inflación es del 42 por ciento acumulada según el Banco de México.
Un gran
sector de la población está avalando al gobierno por que nunca habían obtenido una
palmadita en la grave necesidad de subsistencia, así como un mayor ingreso
nominal o de aprobar que las pensiones mínimas del IMSS tengan un nivel de 9
mil pesos, una cantidad doble a como la dejó el sexenio de Peña Nieto.
Aun así,
ante el desastre nacional, no hay crecimiento, (a pesar de esa idea de generar
polos de desarrollo o inversión mixta pública privada que no es nueva, ya se
impulsó en el pasado), no hay sindicatos sin charros, no hay ciudades que
mejoren urbanamente, no hay instituciones de justicia funcionables, son
corruptas; no hay mayor empleo, la violencia, los grupos criminales y del narco
no aminoran, y para acabalarla se dan casos dolorosos de corrupción abierta en
la administración pública.
Aun así,
la mayoría de la gente se siente agradecida por los dineritos públicos que le
llegan y entregan ciegamente sus conciencias a pesar de ese desastre, defendiendo
al gobierno en el que se incluye a esa nata política moreprianista, generando
un régimen peor que el régimen del PRI.
A la mayoría
de la gente no se le puede hablar de razonamientos y criticas al gobierno que
les reparte tarjetas de bienestar, y no le importa nada, si desfalcan, si se
enriquecen, si traicionan si se perpetúan en trienio en sexenio, y de cargo en
puesto, hasta el infinito y máás alláaa.
La gente
no razona, solo sobrevive y este esquema es una mina para los profesionales que
se han apropiado del poder público que no están dispuestos al relevo y se
sienten imprescindibles y ambicionan los regidores seguir siendo regidores aunque
no cumplan su función o quieran brincar a diputados, y los diputados locales a
federales o a funcionarios, y los diputados federales a senadores o alcaldes, y
estos gobernadores.
Como si
no hubiera mas personal, como si fueran los privilegiados, como si los antes
priistas y antes panistas tuvieran mas derechos que los morenistas del año 2017,
por eso los que obtuvieron los cargos de poder se volvieron moreprianistas, que
son una especie animal mas desleal que los panistas y los priistas.
Este
insulto de los prospectos del moreprian sea un alcalde Lamarque hundido en los drenajes y los homicidios, o una senadora
Valles petulante y desubicada, a pretender ser gobernadores o narco gobernadores,
o gober preciososos, como Durazo, querer ser senadores de sonrisa Colgate que
no generan ningún beneficio para los electores o diputados levantadedos que se
vuelven ricos con los emolumentos que se les paga por alinearse al poder hegemónico
del moreprianismo, o los diputados locales que uno de los méritos es haber sido
panistas o priistas, y que uno de los defectos es ser morenistas honestos.
Este
contexto pervierte la vida política y convierte a las relaciones del gobierno con
la sociedad en un sistema de vicios y componendas peor a la que se presentaba
con el PRI o con el PAN en el gobierno.
La
alineación a este nuevo poder, es un retroceso, no fue un avance menos una
transformación.
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