El Machi López
Maximiliano López Rubio nace el día 23 de abril de 1900, en Pótam Río Yaqui en pleno territorio de la tribu yaqui. Fue el primero de nueve hijos del matrimonio formado por el señor Maximiliano López Aguilar y Mariana Rubio Félix. Su madre proviene de una familia con posibilidades económicas, que se dedica a la agricultura y al comercio, por lo que tienen trato permanente con los yaquis con los que establecen una buena relación, aunque en un asalto a un tren, por error, mataron a su abuelo materno.
La niñez del Machi se desarrolla sin restricciones económicas, y su sentimiento social proviene de la ideología liberal de su familia proletaria. Entonces su sentimiento social va a gestarse entre el pensar de su familia y la situación de represión y aniquilamiento que se ejerce contra los yaquis, así como la respuesta de éstos a los ataques de que eran objeto, pues desde 1902 la guerra contra ellos se agudizó en crueldad y entre 1906 y 1907, el gobernador Rafael Izabal inicia la guerra de exterminio. Posteriormente como no podía aniquilarlos el gobierno de Lorenzo Tores inicia la deportación total en 1908.
El Machi, toma contacto más directo con los yaquis al convertirse en su escribano y telegrafista, incorporándose a este oficio poco tiempo después de terminar la instrucción primaria en la que se destaca, asombrando a su maestro de apellido Zamudio, quien recomendó a sus padres de que continuara sus estudios; cosa que no sucede; pero desde entonces el Machi se convertiría en un autodidacta, lo que le permite adquirir una amplia y sólida cultura en casi todas las ramas del saber: filosofía, derecho, ética, lógica, literatura, historia, política, etcétera.
Por nacer y crecer en medio de los constantes ataques de los yaquis y por la oleada revolucionaria que se inicia en el país, el Machi a muy temprana edad dio muestras de rebeldía ante las injusticias, así lo demuestra en 1910 cuando los maderistas llegaron a Potam para realizar la leva, el Machi sigilosamente envuelve su ropa en un paliacate rojo y sale para alcanzar la columna que caminaba por la polvorienta calle y al detenerlo su madre, él dijo: me voy con los maderistas, un jalón de orejas materno lo hizo regresar a su casa.
Incansable y ávido lector de cuanto libro caía en sus manos fue ampliando su horizonte de conocimiento y
de sueños, de proyectos, de ilusiones, lo que afianzó sus inquietudes en las largas horas que pasaba en el campo bajo los árboles.
Quizá por esos conocimientos va entendiendo más a los yaquis y a los pronunciamientos de los Hermanos Flores Magón1, quienes en 1911, les prometieron a los yaquis y mayos la recuperación de sus tierras con las armas en las manos. Los yaquis una y otra vez repiten y exigen ¡río libre! ¡Fuera los blancos! En 1916, el gobierno emprende la campaña final contra los yaquis. Un año después De la Huerta se comprometió a satisfacer sus demandas.
Precisamente por esas fechas, el Machi siente que el aislado pueblo de Potam —por la guerra de y contra de los yaquis— es un universo muy estrecho para él, quiere saber qué pasa más allá de este pueblo y en el resto del país con la lucha revolucionaria. Hacia 1918 la vorágine iniciada en 1910 ha cambiado mucho la faz del país. Negocios que hasta entonces han permitido subsistir a muchas familias se hundieron, los ejes de la actividad económica y política se estaban reacomodando. Los hombres emigran de una zona a otra en búsqueda de seguridad económica y política. La familia de López Rubio se traslada de Potam a Cocorit, Sonora, en donde el Machi se incorpora a las labores agrícolas. También este lugar ofrece un panorama demasiado restringido para las inquietudes del joven Maximiliano (Ferra, 1995).
La búsqueda
Cuando se embarcó en el muelle de Guaymas, no piensa que iba al encuentro de su destino, que su vida política ahí tendrá su inicio.
Con su partida al puerto de Topolobampo en Sinaloa, ¿queda atrás la lucha de los yaquis?. No es así, porque años después, cuando regresa a Sonora, el Machi y otros dirigentes se vinculan con los indígenas para buscar solución a sus problemas. Por estos apoyos, son recibidos en una ceremonia de la tribu, y son considerados y adoptados como miembros de la misma.
En la etapa de la colonización agrícola impulsada por Porfirio Díaz llegaron a la región de los Mochis, varios grupos de extranjeros que acapararon las mejores tierras, los más numerosos son los griegos y ahora contra estos latifundistas estalla la lucha de los jornaleros que trabajan en sus plantaciones de caña.
En esos tiempos las demandas de los jornaleros agrícolas son: el respeto a sus derechos laborales, como el de la jornada de ocho horas de trabajo y salarios mínimos; siendo varias las expresiones de descontento expresadas por los sindicalistas “rojos”, que estallan paros y huelgas, pocos años después exigirán también la expropiación de las plantaciones de caña de azúcar.
A la vez que se dedicaba a la actividad sindical, el Machi continúa su preparación autodidacta y es entonces cuando incursiona en otra rama del saber, el Derecho, primero abordando los aspectos filosóficos y teóricos, después los procesales de la rama del Derecho del trabajo, para defender a los obreros frente a las injusticias de los patrones.
Dado que los sindicalistas no sólo abordan cuestiones gremiales, sino también políticas, ya que se encuentran imbricadas, el Machi también traspasa estos umbrales para integrarse a los círculos en donde se realizan estas discusiones. En este período que abarca los asesinatos de Zapata (1919) Carranza (1920), Villa (1924) y Obregón (1928), la lucha de facciones revolucionarias es fuerte, ya que los nuevos personajes que emergen buscan liquidar a los caudillos populares para detentar ellos la jefatura del país, y evitar los cambios garantizando así los intereses de la burguesía.
Sus pies hollaron —en varias ocasiones— los pisos de las cárceles, pero sabe conservar su temple de hombre de lucha ante todo tipo de amenazas. En el año de 1928 contrae matrimonio con Sara Rodríguez vecina de los Mochis. Hacia 1929 es desterrado de la entidad por las autoridades estatales.
De regreso
La situación se torna cada vez más difícil al grado que se ve en la disyuntiva de vivir en la clandestinidad o emigrar fuera del estado, como la primera opción es la más complicada por no contar con recursos económicos ni materiales para tal efecto, entonces sale de Sinaloa y para poder viajar lo hace disfrazado de mujer, llegando a Sonora en 1929.
A fines de los años veinte la revolución no había llegado a Sonora, más que con sangre y el penetrante olor a pólvora. Con todas las contradicciones previas a la guerra civil (concentración de la tierra, despojo de la tribu yaqui, sobreexplotación de los obreros de la ciudad y el campo), Ciudad Obregón, la antigua Cajeme, comenzaba a dar sus pasos de gigante; los extranjeros, principalmente los de origen alemán, detentaban la propiedad de los medios de producción (Ferra, 1995).
En noviembre de 1929, los simpatizantes de José Vasconcelos son encarcelados y el Machi siente nuevamente los embates de la represión. En la región se iniciaban las reuniones para organizar los sindicatos agrícolas. Se ve obligado a abandonar temporalmente la región y se establece en los dominios de la tribu yaqui en el municipio de Guaymas en un lugar denominado “El Huarache”. Ahí trabaja como jornalero pero sus conocimientos jurídicos en materia laboral lo llevan a defender a sus compañeros causando el enojo de sus patrones y tiene que regresar nuevamente al valle.
El gobernador Rodolfo Elías Calles, para acallar del descontento de los jornaleros agrícolas y garantizar las propiedades de latifundistas, promulga la Ley de Aparcería, que posibilita a los trabajadores hacer tratos con sus patrones para cultivar pequeñas extensiones de tierra, mediante un pago.
La efervescencia social y política se acrecienta, la constitución de los sindicatos agrícolas permite que los trabajadores afiliados luchen por sus demandas laborales y el derecho a la libre sindicalización. Y los campos agrícolas de los extranjeros y nacionales se vean amenazados.
Viéndose amenazados con la presencia del Machi, los agricultores se organizan y de sus reuniones sale el acuerdo de formular un escrito dirigido al gobernador solicitando su destierro del estado, por considerar que representa un peligro para la región, por ser un agitador que está soliviantando a los jornaleros agrícolas y a los cargadores del Molino 65. Enterado de esta maniobra, Machi emprende un penoso viaje a la capital del estado (pues en esos días se encuentra sumamente enfermo), para solicitar un amparo, mismo que le es concedido, pero no respetado.
Continuará próxima edición: “El destierro, los sindicalistas, y el reparto agrario”.
SUBA, GERENTES DICTADORES
SUBA, GERENTES DICTADORES
Y DESORDEN INTERNO
Por Alejandro De la Torre
Fórmula boursista, concentración de la actividad y autoritarismo, derroche y malos manejos, control político y servicio contrario a los usuarios, son los saldos del mal sabor que deja el sistema empresarial del transporte público modelo ideado para oprimir el bolsillo de la gente y explotarlo por unos cuantos.
Cd. Obregón.- Fue como ponerle un saco ajustado al usuario, todavía peor mas que un saco, una camisa de fuerza.
Los que tienen el poder así le aplican todas las dosis autoritarias al sufrido pueblo, políticas económicas, mayores impuestos, bajos salarios, tarifas de luz impagables, montos base de oomapasc, tasas más altas de explotación obrera, etc.
El Suba y la creación de empresas comerciales –Concatrapsa, Sitosa, Sictuhsa, Tinsa, etc.– que prestan el servicio, desplazaron viejas unidades de transporte pero crearon una nueva estructura de control político al servicio del gobernador Bours que confiaba en conservar el poder después del 5 de julio de 2009.
Todo el viejo esquema concesionario si antes le sirvió por décadas al régimen priísta ahora fue reestructurado creando empresas de accionistas con un alto gasto administrativo y con gerentes al servicio del director estatal del transporte y por lo tanto bajo control político del gobernador priísta.
Armando Contreras García de Sitosa y Javier Meza Soto de Concatrapsa en esta ciudad, fueron el personal subordinado de Jorge Durán Puente y mediante una dictadura le impusieron el esquema del jefe Bours a los concesionarios, a los usuarios y a los operadores, les gustara o no les gustara.
Muchos Concesionarios fueron despojados de sus derechos legales, miles de usuarios sufrieron un cambio brusco de rutas y que hoy todavía resisten las consecuencias de ese diseño escueto y lucrativo, y centenas de choferes han visto mermados sus derechos laborales.
La diputada
Eloisa que confiesa que nunca se subió al SUBA, si se subió a la palestra del conflicto y pidió cuentas, alegando que si no era negocio el servicio de transporte lo dejaran, o sea que dejaran la empresa los administrativos, por que los concesionarios desde hace 5 años ni a las asambleas de las empresas asisten.
Flores García se metió en un estira y afloja con los directivos de Sitosa y Concatrapsa, y le circularon un volante con carácter difamador, que la acusaban de oponerse al subsidio para las empresas, que en 2009 obtuvieron la cantidad de 146 millones de pesos y le recordaron que su cónyuge obtuvo un crédito de mas de 200 mil pesos para un proyecto ganadero.
La diputada aclaró que nunca acusó de la existencia de corrupción al interior de las empresas alegando que no estaba enterada de los resultados de una auditoría practicada por el ISAF (Instituto Superior de Auditoría Fiscal de Sonora) por que el reporte llegó al Congreso del Estado hasta el 11 de enero.
Los administradores de las empresas de Cd. Obregón se quejan de que no les alcanza para pagar las deudas que ascienden en este momento a 9 millones de pesos de amortizaciones vencidas.
Y la objeción para no entregar 30 millones de pesos de subsidio estatal que falta por entregarles es que evidentemente no hay cuentas claras, ya que se acusa a estos gerentes de no presentar una repartición de utilidades a los concesionarios que con 200 autobuses en ruta solo entregaron el año pasado un millón 200 mil pesos cuando en Navojoa se entregaron de utilidades a los concesionarios 3 millones 900 mil pesos con 60 autobuses en circulación.
Con todo y esta costumbre de pedir y exigir una tarifa de 7 pesos no existe un estudio técnico que justifique esta elevación por un pasaje y los concesionarios, y los usuarios y los choferes no están de acuerdo con los gerentes que tiene sueldos de 40 y 50 mil pesos y tiene una plantilla de personal de mas de 30 empleados con sueldos de 10 a 15 mil pesos que son parentela de los directivos, como un sobrino de Armando Contreras que es el encargado de rutas en Obregón y desde hace 5 años es el verdugo de los operadores que ganan un sueldo de 5 a 6 mil pesos mensuales (el año pasado les dieron 100 pesos de reparto de utilidades) y son despedidos a la menor protesta. Por otro lado los concesionarios tienen un reparto muy bajo de utilidades de mil 600 a 2 mil pesos semanales cuando antes del Suba ganaban mil 500 diarios. Es preciso aclarar que los concesionarios que son accionistas en el modelo Suba, no operan las empresas, no operan las unidades, y no actúan en las asambleas, por lo que las decisiones las toman los presidentes de las empresas.
Contreras a Eloisa
José Armando Contreras García acusado por el concesionario Román González Cameros de que tiene una denuncia penal por amenazas y amenazas cumplidas contra concesionarios en la Procuraduría, también fue el artífice del despido de mas de 80 choferes a mediados del año 2007 cuando se oponían a la arbitrariedad y al darse cuenta de desvíos de fondos y robos de refacciones.
Uno de estos desvíos los realizó la contadora Julia (no se cuenta con el apellido) que los sacó de una cuenta de Concatrapsa que llegó al monto de 900 mil pesos.
Otro de los desvíos se refiere a el presunto robo de una buena cantidad de refacciones de los autobuses encontrados por la tarde noche cuando iba saliendo de la empresa, en una cajuela de un automóvil que conducía el tío de Armando, Hervey Contreras, cuando se dio cuenta la policía por un accidente de transito, a mediados de 2007.
Más de 80 choferes fueron despedidos del Suba supuestamente por abandono de trabajo, pero la razón de la represión en su contra fue por que se opusieron a los malos manejos y al despojo de sus derechos laborales, como las cargas excesivas de trabajo y el derecho a sindicalizarse.
A raíz del movimiento de choferes es como se da la detención de Alfonso Chaparro líder del movimiento que estuvo preso durante 17 meses.
Las fallas del servicio
Para los usuarios del servicio es inocultable la falla en el servicio y su anacronismo de funcionamiento. Entre las carencias se encuentra que es un problema cotidiano la falta de cambio monetario en la maquinas tragamonedas y no solo eso, también la ilegalidad de no entregar un recibo a cambio por el pago del pasaje y la inexistencia de un seguro del viajero.
Es evidente que hay una gran cantidad de unidades destruidas a tres años de adquiridas, motores bombos, defensas chocadas y desprendidas, faldones chocados, interiores desgarrados, asientos desprendidos, y también circulan sin placas.
Otro de los aspectos es que se creo la empresa Concatrapsa para darles mantenimiento a las unidades y sin embargo contratan los servicios de la empresa Kenworth que en sus talleres se llevan llenos de unidades del Suba, y pagando también los servicios de mecánicos externos.
Un aspecto de ineficiencia y maltrato a los usuarios es la inexistencia de paradas o parabuses, y no solo eso si no la falta de demarcaciones de parada esto es que en la mayoría de las partes donde suben los usuarios no se conocen las paradas oficiales.
Los directivos del extinto Suba se quejan de que gastan mucho en diesel pero si antes gastaban de 600 a 700 pesos diarios, ahora gasta cada unidad mil 100 pesos diarios sin reconocer que las rutas son mas largas en tiempo y distancia, por eso reaccionan y apagan la refrigeración que les consume un extra de diesel entre 300 y 400 pesos diarios, a pesar de que las ventanas de las unidades se localizan inalcanzables para los brazos de señoras y estudiantes se fabricaron para no abrirse ya que siempre permanecería encendido el aire acondicionado.
El transporte público por todas estas razones es un asunto delicado por eso las leyes le atribuyen al Estado su regulación y reglamentación. Si no hubiera transporte público urbano la economía se detendría por que los empleados al no contar con movilidad no mantuvieran la actividad comercial y productiva andando.
De tal forma que si estas empresas lucrativas de accionistas pasan por encima del buen servicio público priorizando ganancias para operar, imaginemos empresas totalmente privadas, el caos se apoderaría y los derechos de los pobres estuvieran mas machacados que la carne de burro que se hace pasar por carne de res.
Conversación con Rodrigo Bours Castelo:
”A los dos meses Barro ya tenía un desorden”
Por Alejandro de la Torre
Rodrigo Bours es hermano del ex gobernador. Tiene una oficina amplia ofrece buen café y su conversación es fluida y amena.
El parecido físico con Eduardo al que lo conocemos por televisión, aunque un poco mas güero y amable, es evidente: gestos similares, mirada firme y arrogante, sonrisa abierta y severo en su señalamiento.
En el primer intercambio de palabras muestra un semblante de preocupación por lo que el autor de este relato en una columna periodística le dio en llamar “fokemón”, al consumo de drogas que los obreros de la maquiladora presentan como una evidencia de su explotación por ejemplo en la empresa Acosa fabricante de arneses automotrices en Cd Obregón.
El pasado jueves 14 de enero Bours habla conmigo de diversos temas e inicia sobre el narcotráfico en México imprimiendo en la computadora un artículo de Joaquín Villalobos que me entrega, aparecido en la revista Nexos en la que revisa los 10 mitos para enfrentar al narcotráfico de parte del Estado.
Se mofa de los que dicen que en los trailers de Bachoco se ha decomisado droga, argumentando que son ataques infundados.
Se queja de que esta estancado el crecimiento en México y que el gobierno no genera las condiciones para la inversión, adverso a los modelos que han seguido países como Vietnam y China a los que viajó hace unas semanas para conocer sus economías.
Confiesa de su disgusto por el trato que recibió su hijo Mauricio de 16 años de edad de parte de los policías a principios del mes de noviembre y de parte del secretario de seguridad pública en Cajeme Víctor Landeros que no quería soltar el vehículo detenido cuando este muchacho pasaba en los entornos del domicilio del funcionario.
Y explica, “El mismo Landeros dio la orden para que Mauricio fuera detenido”. Y muestra igual disgusto con un diario regional que sobresaltó el incidente y le fue desleal.
El tema Oomapasc
A mitad de nuestra charla, vino el motivo de nuestro encuentro, buscado por el mismo, para aclarar una nota aparecida en la revista CRóNICA10 en su edición 85, que lo menciona junto con su hermano Ricardo Bours Castelo como los que controlan el Consejo Consultivo de Oomapasc y han puesto al organismo al servicio del enriquecimiento de contratistas, proveedores, funcionarios y medios de comunicación que convenian con el Organismo de agua potable en Cajeme.
“Mira Alejandro –me dice– yo nunca he hablado con Ricardo sobre Oomapasc, no se porque dices que el influye en el consejo consultivo”.
Rodrigo es encargado de la información financiera del Consejo Consultivo de el Organismo Operador de Agua Potable de Cajeme y comenta que dedica al mes hasta 50 horas de su tiempo para cumplir con una labor de servicio en la instancia que supuestamente representa a los ciudadanos “sin ganar beneficio personal a cambio”.
Ingeniero de profesión también es propietario de Constructora Río Yaqui, S.A. de C.V. empresa ganadora oferente de centenas de créditos de Infonavit y de Proveedora Río Yaqui, S.A.; fue director general de Fertilizantes Tepeyac de 1990 a 1995 y es presidente de la Asociación Civil Desarrolladores de Vivienda del Sur de Sonora.
“Nuestra labor como representantes de organizaciones civiles en Oomapasc es para servir, para eficientar al organismo, no tenemos ningún afán de lucro, ni podemos ser contratistas por que incumpliríamos con la ley” dice el encargado de información financiera de ese consejo consultivo, “además dentro de seis meses dejamos el cargo”.
“Yo he recalcado mucho la transparencia de Oomapasc, y no me parece que un cobro de 280 pesos mensuales del recibo de agua en un domicilio de cuatro personas sea una cantidad impagable”.
Rodrigo Bours comenta que no estuvo de acuerdo con la designación de Pablo Willis como director del organismo “ya que no cuenta con la capacidad técnica y experiencia en un puesto de tal magnitud para dirigir este tipo de organismo” y afirma haber sugerido la continuación en el cargo de Sergio Pablos Gutiérrez, “por que al contrario de Willis, venía de ser director de sub programas urbanos en Oomapasc, trabajó tres años en la Coapaes y tres años de director, debió permanecer”
--Esto provoca un desacuerdo con el alcalde Barro?, le pregunto.
“Si, yo no estoy de acuerdo con Willis, el viene de encargado de una ferretería y designarlo para Oomapasc fue por un compromiso de campaña. Barro me lo dijo.”
--Ustedes apoyaron como candidato a Barro?
“No puedo decir que Vargas Gaytán fuera de mi simpatía, pero si apoye a Barro, pero ya como presidente municipal a los dos meses de su gobierno tenía un desorden.”
Fueron otros diversos comentarios que entrelazamos con respecto a mi labor que se acerca a representar los hechos, con respecto a su labor que realiza en el medio de la construcción.
Con cordialidad y gusto por conocernos con un saludo de mano nos despedimos a eso de las dieciseis horas de una de las tardes agradables que tiene el invierno obregonense. Ni calor ni frio. Ni trato ni desencuentro. Aunque uno de los pequeños escritos de esta revista impacte a uno de los integrantes de la más próspera familia empresarial sonorense.
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